Quédate.
Quédate en esta sintonía que nos aloja en lo profundo de la corazonada más delicada
y apropiada para no derretirnos en estos días de sol intenso, ponte cómodo y abrázame
con efusividad continua, suspira con enjundia y dame una palabra que me haga
dormir tranquilo, deja que nuestras miradas se pierdan en lo hondo del
sentimiento y no te vayas. Quédate en este mundo que con paciencia hemos
construido, siente como las flores nos halagan, volemos por el cielo estrellado
y regresemos a poner los pies en la tierra para besarnos con sutileza y
ternura.
Entremos en el sendero ardiente de los cariños pendientes, pasemos con mesura
sobre los cuentos que no están bien escritos, pateemos las dudas y dejemos que
la claridad sea el oxigeno que nos perpetue en esta singular odisea de verdades
y circunstancias destinadas a ser. Escuchemos con atención lo que nos trata de
decir el corazón, descifremos la señal y toma mis manos con fuerza, busca mis puntos
de inspiración y desliza tus dedos sobre la locura que has sembrado en mis
pensamientos solemnes y divertidos.
Descubramos el arcoíris que se forma cada vez que nuestras energías se cruzan,
describamos con puntualidad las travesías que tuvimos que pasar hasta llegar
hasta este día, miremos el puente esplendoroso que hizo posible esta unión llena
de esplendor y felicidad. Agradezcamos a la vida y reconozcamos a la calma como
una extraordinaria aliada a lo que hoy nos tiene encendidos en motivaciones
excepcionales, sigue corriendo por mis los callados versos que te dedico y que
te pertenecen eternamente. Quédate en el umbral de mis caóticas posibilidades, en
los encuentros que tengo con lo espiritual y en los sueños que llevan tu nombre
completo, no te vayas, solo tranquilízate y pon tu cabeza en mi hombro.
Recurre al recuerdo de mi aroma, consérvalo mientras cumples con tus tareas
inevitables, ahí estaré. Respondamos las preguntas con naturalidad y no dejemos
de creer en lo que está sucediendo, regalemos sonrisas sinceras y contemos con
detalle esta historia que rompe con los moldes, que alguien escribió para
nosotros, quizá nuestros ángeles hicieron una travesura, quizá en otras vidas hemos
coincidido y en esta también. Dame esos abrazos que despiertan la generosidad
abstracta, dame esos besos que serenan mis volcanes en erupción, sostén lo que
es nuestro y guárdalo en un sitio íntimo, sagrado, alejado de los días grises.
Quédate sin miedo, ten la confianza de explorar sin restricciones y no
dejes de hablar de lo bonito que es, de lo lindo que compartimos, de eso que debemos
disfrutar. Por la ciudad andaremos y dejaremos rastros del afecto, de lo que
trasciende y seguiremos caminando por las calles, por las avenidas, por los
callejones y después conquistaremos los rascacielos, cada montaña, cada laguna,
hasta sentir como el mar nos saluda y nos invita a expandir el fuego de
nuestros corazones. Esta historia es idónea para que te quedes en esta transformación
versátil y que nos arrulla, que nos deja cesar, que nos permite resurgir, que
nos deja mezclar lo que parecía olvidado.
Aquí no hay jaulas, no hay zanjas peligrosas, no hay trampas, aquí solo hay
libertad, amor y evolución. Quédate los veinticuatros horas del día, los siete días
de la semana, los doce meses del año y multiplícalo hasta que el resultado sea
indefinido, dejemos que nuestros sentimientos se fusionen, que las sensaciones
avancen y que las ecuaciones de la vida coincidan, elijo este instante para
repetir en silencio lo que en mi se desborda una y otra vez, quédate en el
universo que fue creado para un par de locos, quédate, quiero saber que aquí sigues.
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