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Mostrando las entradas de julio, 2023

Los cupidos.

  Los amargados caminan de prisa por la angosta calle, su indiferencia pulveriza las expectativas de contar cuestiones graciosas, son entes que no tienen idea de lo hermoso que es el amor en estos tiempos de confusiones masivas, sus caras largas lo dicen todo, no tiene consideración por sonreír, no tienen el corazón para detenerse a contemplar el arcoíris, huyen de los cupidos que andan sueltos, no quieren saber nada de ellos y menos de sus flechas, ellos solo quieren perderse en un mundo ingrato y estresado por los acontecimientos cotidianos. Esos cupidos buscan a los distraídos, a los que maldicen todo lo bonito, quieren que existan milagros, pero los intentos son inútiles, porque esos amargados están controlados por instintos arenosos que al final dejan los sentidos hechos rocas, no sienten, no quieren tomar riesgos, solo permiten que el aire los invada para mantenerse de pie y continuar con su vida gris y malhumorada, los amargados son así, solo buscan su placer efímero desea...

Ruta de escape.

  Una conversación amena se fue tornando en ríspida por esos argumentos soeces que ocupaste hacia mi persona, sentiste tocar la gloria cuando el filo de tus dedos escribieron lo que realmente rondaba en tus latidos, dejaste que el veneno se regara por todos las vertientes que conducían a mi broma inducida por tu perdición premeditada, pero que iba a saber yo que las cosas se saldrían de control, que demonios pasa cuando algo se trastoca y se escapa por las extrañas interacciones del ser y hace que le ángel se convierta en un animal iracundo. Que sorpresa me lleve al saber que eso pensabas, que golpe tan certero, fue un hallazgo mortal encontrar el coraje y la confusión en esa diminuto columpiar de segundos y sigo pensando que fue lo que te hizo decir tan irremediable oración. No me hice el ofendido porque lo dicho es una enorme mentira, llegaron las disculpas al amanecer, pero la herida todavía supuraba líquidos de incertidumbre y cuestionamientos inevitables, eras el villano de ...

Valentía.

  La valentía me levanta de un golpe certero y me saca del pensamiento que se pasma en la cúspide de la montaña que imagino todas las mañanas, es ahí que me doy cuenta de que no debo de insistir por ese camino donde las palabras son las mismas y las respuestas no cambian, es momento de perseguir a las aves que con prisa van al sur, es el instante preciso para reconocer que estoy feliz por todo lo que sucede en esta travesía multicolor. La cobardía una noche huyo y no se despidió, creyó que optaría por perseguirla, pero no fue así, me quede en el sueño absoluto del amor y de lo que siento en todos mis poros, en todos mis órganos, en cada latido. La confusión fue un espejismo que impedía me lanzara y descubriera lo bello que es la armonía de las alturas que me hacen sentir diminuto y que hacen estallar mis sentimientos, es el gusto que me hace despejar todas esas teorías macabras y me dan un sorbo de realidad que me despierta entre esperanzas y celebraciones. No debo de insistir do...

Puñales.

  Deja esos puñales en paz, déjalos ahí olvidados y no intentes clavarlos en la libertad de los huertos que emanan un aroma celestial. No sacudas esos telares que guardan el polvo de antaño, no quieras levantar intrigas, no permitas que el ego te vuelva a imponer una sequía de ideas frescas, evita inventar escenarios ambiguos. Quédate contemplando el campo, mira como el riachuelo fluye y como cada parte del cuerpo se relaja, ocupa tus habilidades para interpretar con certeza cada movimiento en el cielo y en la tierra. Persiste en la inmensidad de las aguas mansas y recobra la sana convivencia con el mundo, calcula cuantas veredas te faltan por caminar y selecciona a tus guerreros, define que es lo que quieres, instruye a todos los seres vivos a que defiendan las encomiendas de la naturaleza, no sueltes la flama del presente y confirma en cada paso tus ideales, convéncete de que no siempre tendrás la razón y atrévete a caer en el aposento de la humildad. No hagas estallar batallas...