Los amargados caminan de prisa por la angosta calle, su indiferencia pulveriza las expectativas de contar cuestiones graciosas, son entes que no tienen idea de lo hermoso que es el amor en estos tiempos de confusiones masivas, sus caras largas lo dicen todo, no tiene consideración por sonreír, no tienen el corazón para detenerse a contemplar el arcoíris, huyen de los cupidos que andan sueltos, no quieren saber nada de ellos y menos de sus flechas, ellos solo quieren perderse en un mundo ingrato y estresado por los acontecimientos cotidianos. Esos cupidos buscan a los distraídos, a los que maldicen todo lo bonito, quieren que existan milagros, pero los intentos son inútiles, porque esos amargados están controlados por instintos arenosos que al final dejan los sentidos hechos rocas, no sienten, no quieren tomar riesgos, solo permiten que el aire los invada para mantenerse de pie y continuar con su vida gris y malhumorada, los amargados son así, solo buscan su placer efímero desea...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci