Ruta de escape.
Una conversación amena se fue tornando en ríspida por esos argumentos soeces
que ocupaste hacia mi persona, sentiste tocar la gloria cuando el filo de tus
dedos escribieron lo que realmente rondaba en tus latidos, dejaste que el
veneno se regara por todos las vertientes que conducían a mi broma inducida por
tu perdición premeditada, pero que iba a saber yo que las cosas se saldrían de
control, que demonios pasa cuando algo se trastoca y se escapa por las extrañas
interacciones del ser y hace que le ángel se convierta en un animal iracundo. Que
sorpresa me lleve al saber que eso pensabas, que golpe tan certero, fue un hallazgo
mortal encontrar el coraje y la confusión en esa diminuto columpiar de segundos
y sigo pensando que fue lo que te hizo decir tan irremediable oración.
No me hice el ofendido porque lo dicho es una enorme mentira, llegaron las
disculpas al amanecer, pero la herida todavía supuraba líquidos de
incertidumbre y cuestionamientos inevitables, eras el villano de la película, eras
el verdugo de esta caótica historia, después desapareciste como de costumbre y
moviste todos los renglones con tal de sentirte ahogado y exhausto, querías que
el bochornoso episodio se borrara como arte de magia, pero tus palabras
quedaron en la posteridad, en esta travesía de comprensión tambaleante, ahora
el ofendido era otro y yo esperando llegaras para conversar de una forma amable
y amena, y sigo esperando entre las tardes lluviosas y tus indiferencias puntuales.
No quiero tener la razón, no quiero ser protagonista de una historia que
agoniza por falta de discurso, no necesito permanecer en un espacio donde las filosofías
se violan como leyes, no quiero pasar de ser luchador a ser un amargado arbitro,
solo quiero estrechar esa mano que se extendió en los claroscuros que viví en
aquel invierno del que nadie se acuerda, pero pones muchas excusas, te vas con
esas presencias de ocasión que son discordias, que son un costal de codicias y
apegos condenados a quedar atrapados en ojos de quien sabe quién.
Le das vuelta al encuentro y estableces una ceguera momentánea para no
verme, para no saber como estoy vestido, para pasar desapercibido por esas
calles que te ven reír por anécdotas mil veces contadas y después las banquetas
quedan vacías, quedan con la esperanza moribunda, quedan perplejas por lo que
se dice y no se sabe, por lo que es y no se acepta. De repente viene los ecos
de esa conversación turbulenta que solo hace que las tripas hiervan y las ideas
sobresalgan en un recipiente sin fondo, ahí estamos forjando guerras que son pequeñas
alucinaciones mientras los muertos aumentan de manera incontrolable.
Si me he equivocado pido mil disculpas, te lo digo con el corazón hecho
pedazos, mismo corazón que esta amando de forma infinita, de esa forma que
muchos han olvidado porque todos quieren que se de inmediato y sin romance, que
triste que el amor este manoseado, que triste que no haya flores, que no haya poemas,
que no haya cartas escritas desde lo mas íntimo, que frivolidad de aquellos que
todo lo ven como desechable y reciclable. Que cruel pensar que ahora el amor esta en el último
lugar del listado de prioridades, por eso tantas almas rotas y tantas mentes
cabizbajas.
Tus palabras se resbalaron por el valor que me repito a diario, ya no
retumban, ya no resuenan, solo quedan ahí para tomarlas en cuenta y despertar
pensando que en ocasiones se dicen cosas sin meditar, pero no hay problema,
porque elijo un camino de paz, de ecuanimidad, de felicidad, me dejo llevar por
la libertad y no por la letal ruta de escape y desaparición repentina.
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