Valentía.
La valentía me levanta de un golpe certero y me saca del pensamiento que se
pasma en la cúspide de la montaña que imagino todas las mañanas, es ahí que me
doy cuenta de que no debo de insistir por ese camino donde las palabras son las
mismas y las respuestas no cambian, es momento de perseguir a las aves que con
prisa van al sur, es el instante preciso para reconocer que estoy feliz por
todo lo que sucede en esta travesía multicolor. La cobardía una noche huyo y no
se despidió, creyó que optaría por perseguirla, pero no fue así, me quede en el
sueño absoluto del amor y de lo que siento en todos mis poros, en todos mis órganos,
en cada latido. La confusión fue un espejismo que impedía me lanzara y
descubriera lo bello que es la armonía de las alturas que me hacen sentir
diminuto y que hacen estallar mis sentimientos, es el gusto que me hace
despejar todas esas teorías macabras y me dan un sorbo de realidad que me
despierta entre esperanzas y celebraciones.
No debo de insistir donde solo hay una lista de espera interminable, donde
el capricho reina y los enredos dan vida a la controversia innecesaria, solo
quiero vivir la paz de estos lienzos que brillan, quiero perderme en esos ojos,
quiero hundirme en esos labios, quiero decir amor un millón de veces y esa voz
me responda con una melodía de serenidad. Estoy cautivado y eso no es excusa
para detenerme en un punto, me sigo esforzando para que haya una contestación contundente,
pero no hay manera de que esos circuitos reaccionen y comprendan mi estado de
animo singular, es por eso por lo que tomo de la mano al ser que es luz y atravieso
pantanos, desempolvando todo lo que había olvidado, no me interesa la polémica,
la angustia y no quiero perderme cuando me he encontrado.
Por momentos soy un ente de gas, me distraigo con el aire y después regreso
para sentir todas esas sensaciones que me obligan a regresar con fortaleza, con
esa dinámica que me hace creer en lo celestial, me encanta sentirme querido, deseado
y no quiero morirme sin sentir que soy una odisea eterna y que enciende el paraíso
que lleva mi nombre. Requiero de esa habilidad para ver la luna y desnudarme
sin temor a equivocarme, quiero que esas manos me sometan a la bella
experiencia de fundirme en horas candentes y que no se olviden, seré la rebeldía
que por siglos ha andado prófuga, seré la mariposa que se posa en tus sueños y
la ironía que destroza todo argumento inútil y vago.
Soy el valiente que revierte todos esos panoramas trágicos, no me escondo,
no intento escapar, porque tus brazos son mi refugio, por que tus parpadeos son
esos arrullos precisos, porque tus besos son la llama que nos cubre de furor y pasión,
tu quietud nos hace contemplar el futuro inmediato, nos hace borrar el pasado
escalofriante mientras en el presente nos devoramos para renacer sin miedos,
sin frustraciones.
Dejemos de insistir, no caminemos por la línea de lo negativo, donde las
espinas son visibles, no insistamos donde todo va en un carrusel y no deja de
dar vueltas, salgamos corriendo y festejemos una vez más el coincidir en esta
vereda de dichas y sonrisas. Tomemos la dirección de la intuición y toquemos
nuestras almas, quitémonos de encima todos esos demonios y demos las gracias de
manera infinita. Pregúntame todas las veces que quieras el significado que
tiene tu presencia en mi vida, mientras la valentía nos empuja al vacío de lo
hermoso y desconocido.
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