Cuando alguien se marcha de este mundo no todo está perdido, ya que esa persona es inmortal en tus pensamientos hasta en tu vida diaria. Ese aroma tan sutil que invita a recordarte me hace pensar que estas tan cerca de mí y quedo estático en aquel sitio y observo tu fotografía. Recuerdo aquel día cuando te leí la última carta que te escribí y estoy seguro que escuchaste con la atención que siempre me brindaste. Han pasado cuatro años de tu partida y pues el panorama es de mucho amor, apoyo, complicidad, pero no somos tantos como crees, quedamos los que hemos pensado por nuestra propia cuenta, lo que nos hemos guiado por tus valores, los que somos cumplidores a nuestra palabra, los que vivimos en paz sin entrar en una romería sin fundamentos. Me entusiasma saber que tu estas bien porque lo hemos conversado y muchos me dirán loco pero es algo que cargo desde hace mucho, seguimos en contacto, quizá hablamos de vez en cuando, no puedo presumir que todos los días...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci