Tu Dios te esta esperando.


El viento de la madrugada hizo que recordara aquella frase grotesca pero real: no te metas donde no te llaman.

Cada individuo tiene sus perspectivas sobre lo que pasa en el mundo, quizá no haya acuerdos en ciertos temas pero el respeto debe de gobernar, cuando alguien no está en el instante de los hechos es muy complicado emitir una opinión es mejor reservarse y quedarse callado. La contradicción es algo que nos perseguirá y  aunque la razón este presente habrá cuestiones en las que nos equivocaremos porque  la perfección es un oasis.

Es como cuando llega la semana santa y recuerdas la muerte y resurrección pero que haces las 51 semanas restantes del año, eres un ser lleno de discordia en pensamiento y acción. Dios está en cada despertar puedes  conversar con él y  agradecerle por un día más de vida. No puedes andar suponiendo y vertiendo palabras al aire cuando tu estas en otro canal, es decir tu presencia esta en otro punto y no sabes los detalles.

La altanería trae consecuencias graves y tarde o temprano nos deja lecciones irreversibles. No somos omnipotentes como en muchas ocasiones creemos, nadie tiene la verdad absoluta.  

La madurez debe de hacerse presente en las relaciones humanas, el concepto de libertad nos debe guiar para expresarnos con claridad, honestidad y sinceridad; y a su vez tener la capacidad de comprender cada palabra que entra por nuestros oídos para que el mensaje llegue de manera tangible y podemos responder de la misma forma.

La primavera ha llegado y con eso una nueva oportunidad  para construir, equilibrar, sonreír, compartir, direccionar nuestro actuar ante las acciones de los demás, no traicionemos nuestros límites, sueños, valores, creencias y forma de ser. No caigamos en el juego de los dimes y diretes que muchas ocasiones nos hacen dudar, nos hacen pensar  de manera errónea, no permitamos que nadie someta nuestra actitud, no seamos parte de los caprichos de los demás.

Siempre hay cosas importantes en los cuales debemos enfocarnos, no dejemos que la derrota nos alcance, no hagamos que la soga que imaginamos nos apriete de tal forma nos ponga en la terrible ansiedad, no nos quejemos del andar de los demás ellos tendrán sus motivos y tendrán sus deberes ante su tiempo que es el único que los juzgará.

Mientras tanto hagamos de estos minutos algo que podemos recordar con una grata sonrisa y que esto que vivimos nos mate de carcajadas que al final no podemos detenernos. Dejemos que los individuos nos muestren su verdadero yo, observemos y seamos leales al silencio, debatamos en la soledad que es tan grande como el universo. Quien sea perfecto que arroje la primera piedra y no faltara el soberbio que si arroje piedras con tal de lastimar pero debemos estar preparados y ser fuertes de mente y corazón.

No dejemos que la debilidad nos haga flaquear, no confundamos el amor por sometimiento, no dejemos escapar nuestra personalidad por un pozo vacío, que la terquedad no nos confunda, no hagamos que una comedia se transforme en  un drama con consecuencias inimaginables.

Tu Dios te está esperando, te quiere escuchar, te quiere observar, quiere sentir tus latidos. No caigas en la tentación de aquello que está lejos de tu realidad, perdonemos las ofensas y comprendamos que ten groseros hemos sido con nuestro entorno. Conversemos con el sin tapujos, esos son los momentos más maravillosos donde nadie se entrometerá y nadie más hablara.

Honra tu existencia haciendo una selección de los que quieres vivir y con quien quieres vivirlo sin arrepentimiento, sin tormentos, sin lamentos que así sea hasta el fin de los tiempos.

 

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