Que desquiciante es que las mentiras frustren un horizonte. Hay quienes prometen, te bajan el cielo y las estrellas con tal de que pongan palomita a cada uno de sus objetivos o cumplan con las cuestiones que les exigen no importando que alguien padezca apuros e imprevistos, no importando que el susodicho deje su hábitat y aunado a todo debe convivir con la soledad silenciosa y en ocasiones aplastante, debe de crear en medio de aquellos muebles, liberar esa sensación de extrañar, no dejar morir la esperanza de que el día de regresar llegue pronto, se esfuerza para que la cosas salgan conforme a lo planeado independientemente de las mentiras que lo tienen sumergido en el compromiso haciendo lo suficiente para permanecer sereno. Soledad que sabiéndola ocupar lo lleva a concretar historias fantásticas, provocando que las lágrimas broten y que la obscuridad sea una compañera eficaz para esperar un nuevo amanecer emprendiendo la búsqueda de la sobrevivencia y el acontecer de ...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci