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Mostrando las entradas de agosto, 2017

El verde del pasto.

Con el paso del tiempo te das cuenta de todo lo acumulado y te sorprendes del avance, del retroceso o del estancamiento y es cuando debes cuestionarte de forma directa y sin elogios, para darte cuenta en qué punto te encuentras. Hay hilos que tuviste que reventar para sentirte libre y fuerte en esta línea que es delgada y endeble. Todos los kilómetros recorridos seguramente te han dejado satisfacciones inmensas, todos los rostros observados han enriquecido tu memoria y todo lo he escuchado te ha envuelto en una masa espesa de tonificante que intenta transformar tu ser pero te resistes porque eres de aquellos que no quieren cambiar y que vives con miedo. Los logros que están escritos en tu piel son suficientes para despertar de las pesadillas que con tu ingenuidad fabricas sin pensar que la obscuridad es aliada de esta trifulca de eventos que están lejos de sentir el  aire fresco y todo por sostenerte de esa terquedad que te impulsa a la altivez sin escrúpulos. No todo el t...

El canto de los grillos.

Estos grillos ya no me dejaran dormir por los próximos once meses. Comienza la época de lluvia de ideas para buscar al triunfador de esa corona abollada y opaca, esa corona deseada por aquellos que almuerzan un trozo de soberbia todos los días y creen tener las condiciones idóneas para conquistar al pueblo harto y entretenido por los métodos añejos. No faltara el candidato que se bañe en esperanza todas las mañanas, llamando puercos a sus colegas, tratando de resarcir con verbo un pasado negro pero engrosado de mucha experiencia para alcanzar el poder, habrá otros vestidos de azul que entre ellos se rasgaran los trajes y los rezos con tal de salir vencedores para enaltecer su imprudencia con diplomacia, pero créanme que tuve una triste pesadilla donde veía que un ser con ojos claros, melena rubia y piel blanca será quien gobierne este país destrozado entre tantos episodios obscuros, quizá sea que venga del sur, quizá sea hijo de un difunto ex mandatario, pero en verdad deseo que m...

La tangente y el hartazgo.

Esas personas que toman la decisión de irse por la tangente quizá estén sufriendo asfixia de tantos que son, no quiero imaginar todos los que están cayendo sofocados pidiendo regresar al punto que les hizo tomar esta tenebrosa determinación, muchos no se arrepienten y están condenados  a la falta de oxígeno. Muchos no quieren enfrentarse a la verdad hasta les molesta que otros la cuenten, esos mentirosos que todavía alzan el pecho vigorosamente y esperan que los saquen en hombros por su gloriosa pero cruel manera de vivir. El hartazgo llega en pequeñas dosis de pulsaciones dolorosas, en sorpresivos manotazos al escritorio donde se han negociado historias llenas de fantasía, en obscuras noches de alcohol y tabaco también llega de forma diplomática y sutil. No quiero saber si en este momento está naciendo el próximo rey del egoísmo cuando este mundo esta trastornado entre cientos de síndromes y muchas hecatombes que provocan la cultura del nulo esfuerzo y la picardía de la indif...

Antes de que los campos ardan.

Te ha pasado que los demás si te pueden cambiar los planes pero tú no te atrevas hacerlo porque arde Troya, se repite el Bing Bang, la alerta sísmica comienza a sonar, el dedo señalador  termina por exterminarte en tan solo un par de segundos y todas las plagas que sometieron a  Egipto caen sobre ti de forma devastadora al grado de no decir ni media palabra porque todo lo mencionado vuelve a activarse para provocar un sentimiento en caída libre. Ante tal escenario prefieres reservarte toda explicación para no herir esas susceptibilidades que ya están rasgadas y extraviadas en una burbuja de enojo, es cuando te cuestionas si tus actitudes han sido malas, si tus decisiones han sido precipitadas o que cosa hiciste para estar en medio de arenas movedizas sin escapatoria a la reprimenda y a las viejas tácticas del chantaje.  Las preguntas atacan cada parte de mi cerebro recriminándome entonces porque yo no reclamo, reprocho, interrogo, me desahogo en el momento que debo, ...

El pasado.

No martirices a nadie con su pasado por más negro que este pudiera ser.  No recrimines ese tiempo cuando tú todavía no existías en la historia, no quieras hacer olas cuando todo puede estar en calma y en un razonamiento extraordinario. Ese miedo que te persigue es quizá porque no está cerrado el libro de cuentos con heridas abiertas y cicatrices mal cuidadas. No fomentes esa violencia silenciosa que puede destruir las fibras más delicadas de una esencia que intenta caminar sin apuros y sin tormentas que lo alcancen. Estas en el momento que te mereces porque así lo has querido, tienes esa dicha de abrir los ojos con la oportunidad de ser feliz sin dar tantas explicaciones, tu interior está repleto de confesiones que quieres externar con hechos sólidos y verdades completas entonces para que profundizar en esa sintonía llena de polvo que solo nubla la mente con hipótesis malolientes y episodios sin sabor. Imagínate que tu estuvieras entre la espada y la pared con un centenar de s...