Antes de que los campos ardan.
Te ha
pasado que los demás si te pueden cambiar los planes pero tú no te atrevas
hacerlo porque arde Troya, se repite el Bing Bang, la alerta sísmica comienza a
sonar, el dedo señalador termina por exterminarte
en tan solo un par de segundos y todas las plagas que sometieron a Egipto caen sobre ti de forma devastadora al
grado de no decir ni media palabra porque todo lo mencionado vuelve a activarse
para provocar un sentimiento en caída libre.
Ante
tal escenario prefieres reservarte toda explicación para no herir esas susceptibilidades
que ya están rasgadas y extraviadas en una burbuja de enojo, es cuando te
cuestionas si tus actitudes han sido malas, si tus decisiones han sido
precipitadas o que cosa hiciste para estar en medio de arenas movedizas sin escapatoria
a la reprimenda y a las viejas tácticas del chantaje. Las preguntas atacan cada parte de mi cerebro recriminándome
entonces porque yo no reclamo, reprocho, interrogo, me desahogo en el momento
que debo, siempre me callo, me trago todo eso que debería externar y al final
concluyo no lo hago por mí, lo hago para que las aguas estén en calma sin
exabruptos innecesarios. Creo que cada quien tiene libertad de actuar conforme
a sus perspectivas y antes de que los campos ardan deberíamos acercarnos al punto central para
saber la razón que nos lleva a lo que
acontece. Siempre habrá una reflexión para cada cuestión solo que muchos se
convierten en ciegos, sordos y mudos por miedo, por respeto, por creencia o por
inercia.
No es
bonito sentirse excluido pero tenemos que forjar esa pensamiento para entender
que simplemente no es nuestro momento y nuestro espacio, después tú te vas
excluyendo dependiendo las circunstancias y te integras cuando así lo deseas es
cuestión de elección como muchas cosas son en la vida. No hagas rabietas por
esas situaciones en donde no tendrás el timón,
abramos la boca cuando lo que salga de ella sirva para que todo crezca y se
multiplique de forma generosa, reguemos esos instantes con extensa alegría y
reconozcamos el bienestar de los demás. No permitas que te volteen los
argumentos, no busques la huida solo comprende las emociones de tus semejantes
para comprender el porqué de sus dichos o hechos. No te confundas cuando los
actos tienen una claridad verdadera, no sabotees esa revuelta que te hace
presente en el corazón de los que te aman aunque no estés no
importando el motivo.
Cuando
tengas los pies en la tierra deja que los ciclones llegue a tierras, que esos
volcanes hagan erupción sin contratiempo, que los ríos se desborden sin preocupación,
que los iceberg se derritan todo para que nuevos ciclos comiencen y sigas siendo
responsable de tus comportamientos. Ponte en el lugar de los demás para vislumbrar
su conducta ante todos los escenarios reales y posibles. Que tu amor sea
incondicional, sin ataduras, sin rezagos, sin cuentas pendientes, sin agravios.
Rompamos
el fractal que no nos deja avanzar y sentirnos en paz. Decide en que momentos
estar y en cuales no porque tu obligación es sentirte confortable y dichoso,
cuando despiertes destaca en tu mente lo que puedes y quieres hacer sin restricciones
para que tus horas sean productivas. Quizá en ocasiones para algunos fallas
pues enmienda eso con la fortuna de vivir y la fortaleza de tu alma que debe
estar intacta por convicción y honor. Que arda lo que tenga que arder mientras tus
estés en armonía aunque el aroma a quemado provenga de otras provincias.
Gobiérnate
construyendo un mundo de gratitud honesta y no de escombros grotescos que se
acumulan sin tener una definición.
Comentarios
Publicar un comentario