Seres de hule.

 

Diversos objetos se caen y los sonidos se mezclan en una melodía desafiante para nuestros reflejos, no sabemos, si evitar sigan cayendo o dejar que esto se inunde hasta que sea un escenario difícil de comprender, la tremenda sacudida reventó todo lo que se encontraba en aquellas repisas, unos cuantos salieron descalabrados ante el inusual acontecimiento, algunos gritos de desesperación y rostros de sorpresa.

Esto pasa cuando estoy profundamente dormido y doy las clásicas vueltas, mis habitaciones se desordenan y todos aquellos seres tratan de recomponer el mundo, que con paciencia se ha creado, hombres y mujeres que parecen de hule, van saltando para que nada sufra daño, pero es inútil sostener todos los artículos que se van acumulando de manera diaria, pensamientos tan pesados, conceptos incomprensibles, reflexiones en pausa, cientos y cientos de seres intentan mantener un espacio sin contratiempos. La ventaja que aquí nadie muere, solo se renueva y prosigue para preservar un mapa que esta en constante cambio. Son horas de creación insensata que en algún momento se tendrá que plasmar en un texto y tendrá la encomienda de expandir lo poco ortodoxo que se asoma en cada vuelta dada.

Al final quedan infinidad de desechos que son procesados para contribuir a la depuración necesaria, cuando sucede eso siento la opresión en el pecho y esa ansiedad que quiere salir por la nariz, es una sensación que describo como una huida precipitada, un pataleo de mis pensamientos rebeldes, no se si lo sueño o realmente pasa, seamos realistas, nadie puede escapar de la creación desbordada, todos están colaborando de forma permanente, los interiores se van deformando y los exteriores van dando la energía suficiente para seguir plasmando historias con emociones universales

Despierto y no se lo que sucedido, me siento con esa cosquilla que ronda mi mente, el vacío en el estomago es señal de que sigo vivo, no hay nueva información que analizar, pero si muchas noticias que subrayar, por un momento me siento flotar y eso es consecuencia de una noche confortable, doy un sorbo a la taza que siempre esta en esa mesita y el sabor se transforma en la posible historia que escribiré con la intención de seguir con el proceso creativo, el afán por no dejar para después lo que tiene importancia, podría poner mil excusas, pero no es válido, no se permite ni un descanso.

Aquellos seres de hule ahora descansan porque en apariencia todo transcurre con cierta tranquilidad, sobrevivo al trajín de las peticiones, al espesor de las críticas, a la bruma de las opiniones y cuando la alerta se enciende es porque hay áreas que se deben mejorar, la operación sigue su curso y no hay espacio para la duda. Todos están trabajando en los rincones correspondientes con tal de tener respuestas claras. Hay un momento en el que pido reencontrarme con la paz para poner claridad, me encierro en el silencio que los quejosos anhelan y ahí me quedo unos minutos, salgo renovado al saber que la perfección es inexistente.

Mi cabeza parece estallar, es hora de recostarme y suspirar como si eso fuera la solución a todos los problemas del mundo, de forma instantánea comienzo a roncar y el ejercito se prepara para las vibraciones repetitivas, las cosas comenzaran a caer como cada noche, abriéndose una nueva oportunidad de modificar, solventar y alimentar todos esos mecanismos que hacen que haya una alcoba con un millar de musas y cuerpos retorcidos. Doy las primeras vueltas y todo es un caos, el polvo fino cubre lo que era impecable en estas entrañas controvertidas y aceleradas, sigo sin saber que sucede.

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