Volviste a perder.
La rumba se ha
terminado en este sitio donde solo queda una atmosfera densa. Das unos cuantos
pasos por el piso frio y encuentras una escena grotesca, te marea, te fulmina,
es eso que no querías ver, pero presentías, tu alcoba de trofeos está
destrozada, no sabes que sucedió, no recuerdas nada.
Todos los
reconocimientos están en el suelo, te agachas para observarlos de cerca, todo
esta revuelto, tus años de gloria están sometidos, quieres saber que sucedió,
pero prefieres abrazar aquel documento que esta firmado por una eminencia y lo
besas como si fuera el amor de tu vida y lo contemplas como queriendo recordar
a la perfección aquel momento. Todavía recuerdas
como colocaste cada repisa, te llevo días hacerlo, no eres experto, pero al
final te sentiste feliz de haberlo logrado, con entusiasmo colocaste uno a uno
todos estos alimentos del ego y lo consideras tu refugio cuando algo no sale
bien. Es un espacio donde la exigencia se siente y la paz mental llega, ahora
esta en circunstancias atroces.
Hace unas horas
estabas festejando un galardón que no imaginabas ganar. El desenfreno se hizo
presente por todos los rincones de tu casa, esas bebidas embriagantes te
dejaron sin solemnidad, esos deseos carnales te llevaron a cometer actos
insospechados, fue una noche donde volviste a perder. Ahora caminas entre vasos
rotos, cuerpos entumecidos, ropas manchadas e irresponsabilidad. La algarabía
ahora son ronquidos y no hay nada que estimule la locura con la que actuabas,
te sientes decaído, ves el derrumbe de todos esos momentos traducidos en
estatuillas y diplomas, es un golpe bajo a todas tus perspectivas de vida.
No recuerdas ni tu
nombre. Tiemblas y lloras, sigues hurgando los escombros mientras se escuchan
unos extraños gemidos a lo lejos, estas desconcertado, pálido y abrumado al ver
que el festejo se salió de control. Intentas hacer una semblanza de los hechos,
solo recuerdas unos besos, unas caricias, unas palabras altisonantes que te insinuaban
perversión en todos los aspectos y que te han dejado como plebeyo. Ahora tendrás
que reconstruir el palacio donde pasabas horas asimilando quién eres, tendrás que
elegir una nueva decoración y resignarte que nada será igual, sin querer te someterás
a la reflexión a la que tanto huías y llegaran las conclusiones que te mantendrán
por el mismo camino o te den el empujón para tomar otras veredas.
Estas entre un montón
de trofeos, estas arrumbado queriendo acomodar, pero es imposible. Que harás
con todos los dichos que por tus oídos han entrado y que son mentiras, hipocresías,
que muy pocos son mensajes verdaderos, deberás arrebatar la venda que tienes en
esos ojos tristes, debes de hacer caso a tu instinto de una humildad aporreada
y hacer unos cambios a tu lista de amigos. Tienes la oportunidad de recuperarte
como persona, buscar nuevas aspiraciones, inspirándote en un lugar donde crear
y no acumular instantes que serán historia. Con aquella fotografía intentas limpiarte
las lágrimas y relajarte para depurar el caos y remodelar con un placer
desbordado.
Vagamente recuerdas
que hubo una pelea en este lugar. Muchos defendían tu talento, otros se burlaban,
mientras tu desde un rincón observabas como todo se alargaba, comenzaron a tocar
los objetos y jugar con ellos, de repente un ruido hizo que los presentes corrieran.
Ahora que despiertas encuentras la desdicha y la calamidad a tus pies. No quieres
que la sinceridad te susurre, pero al final lo hará para que aprendas.
Te das cuenta de que
estas descalabrado, arañado, que volviste a perder por querer flotar en un
mundo de frivolidades y acumular cosas materiales que al final no te llevaras.
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