Tus ojos me descomponen en un día frío y me condenan a la espera que sin duda es larga. Entre cientos de personas te pierdes y es complicado hallarte entre la bruma de pensamientos ególatras, quizá brilles, pero la obscuridad de todos esos entes te observa con cierta envidia mordaz, me inspiro para recordar el icónico momento en el que estabas contemplando la luna, te imagino cuando escuchas esas canciones que cautivan los sentidos y hablas de tus sueños. Caigo en el vértigo y me cobijo con la paciencia, no idealizo, ni alimento las expectativas, solo te pienso sin ataduras y sin prisa. Es la ultima noche del año. Podría hacer mil promesas, pero prefiero recordar todos los momentos vividos y quiero que el tiempo haga su travesura, necesito un poco de aquel instante, quiero volver, solo susurro a la nada y la verdad destella entre los ventanales que vibran como si respondieras. La locura me estropea el anhelo, pero la calma me da una pizca de dopamina y regreso con entusiasmo y ...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci