Fantasmas.
Una fila de fantasmas llevas en las espaldas, son los vivos que por alguna
extraña razón te ignoraron, decidieron alejarse, quizá tú dulce y pacifico carácter
les era meloso y fastidioso, quizá lo buena persona que eres les asusta y
prefieren la crueldad de la mayoría que camina con indiferencia, quizá el que
no causaras conflictos les dio la pauta de determinar que no eras divertido y
se fueron. La bondad te dejo en una inmensa soledad, esa sería una excelente
respuesta a la congoja que atraviesa el alma mientras los perros ladran como si
esos fantasmas te susurraran y te dijeran que eres raro, caótico e
incongruente.
Que confusión tan grande sientes y de repente lloras, te limpias las
lagrimas y quieres hacerte el fuerte, no toleras la debilidad, necesitas
sentirte agrandado ante lo misterioso que se va presentando en el sendero de incógnitas
y extravíos, ríes por circunstancias que solo tú entiendes y sigues ofendiéndote
por razones incomprensibles, decides escabullirte en los atardeceres con aroma
a copal y deshojas las flores de cempasúchil con un fervor puntual, quieres
distraerte entre los papeles de colores, quieres enterrar todo lo que te
persigue y te hiere, quieres retroceder el tiempo pero es inútil.
Los vivos que has excluido de tus apasionados pasos son los mismos que te
someten con preguntas sin respuestas, son los que te hacen sentir mareos, son
los que te hacen volver a tus lugares predilectos, estas preso entre palabras y
recuerdos, entre las lunas que solo capturan esa tristeza que disimulas con
conversaciones incomodas y propuestas torpes y llenas de vacíos gigantescos. Sigues
intentando comprender la vida de otros cuando no sabes que estas haciendo en
este punto solemne y repleto de quietud, quieres entender al atolondrado que
esta dispuesto a escalar esas montañas que han estado ahí por siglos y que una
y otra vez te las vuelves a hallar, pero tus miedos te hacen correr hacia los
desiertos y las junglas peligrosas.
En ocasiones la claridad te abraza, pero la mayor parte del tiempo vuelves
a las lagunas de venenos acumulados, intentas nadar, pero existe una consistencia
espesa que te hace regresar al principio de los cuestionamientos que te hacen
tropezar con facilidad y reforzar la discordia que te sabe a gloria, pasaran décadas
para que la nitidez llegue y tonifique en gratitud todo lo que has cosechado,
por fin habrá una voz suave que te indique con severidad que es lo que te
espera en ese renacimiento luminoso y condicionado por tus arrebatos
monumentales.
Comienza a creer que la cordialidad y la aceptación deben de intervenir de
forma rigurosa en el futuro inmediato, que debes regocijarte en el cambio y
sostener tus dichos con acciones, que debes interpretar tus equivocaciones como
lecciones profundas y atinadas, digiere poco a poco lo que significa perdonar y
quítate de la cabeza el concepto de traición como una constante, ya es momento
que reviertas todas las batallas perdidas y formules una estrategia de
bienestar incesante.
Los fantasmas te dejaran en paz en el momento que te descubras vivo y capaz
de amar sin condiciones, ese día llegara de una forma intrépida y tenaz a todos
tus pensamientos, tendrás que limpiar de forma exagerada todos los episodios
obscuros que te lastiman y te incomodan, tendrás que inquietarte y emprender un
capitulo digno de reconocimiento y serenidad. De repente estarás en medio de la
nada viendo la hora en esa torre y te quedaras ensimismado, sonrierais, seguirás
caminando y voltearas en busca de esos rostros simpáticos y elocuentes, ahí estarán
esperando encontrarte, porque para ese entonces ya serás un fantasma, un
recuerdo incierto, un efímero sonido.
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