Una madeja en crisis.


Una madeja de ideas se forman, se desarrollan y se impulsan para crear un mundo idóneo para disfrutar de la felicidad, tu mundo no es igual al mío eso sería un absurdo y una mala jugada de la vida hasta aburrida seria respirar si la autenticidad no existiera. Cada individuo enfrenta a su manera las adversidades y busca las soluciones que cree prudente para salir victorioso y con una satisfacción plena. No podemos condenar el sentir de cada caminante expresando que puede ser una farsa cuando lo que se mueve en su cuerpo es verdadero, en realidad no sabemos que es todo lo que va cargando para actuar o expresarse de una u otra manera y al final cada quien reacciona a los estímulos a la hora que desee o cuando el tiempo lo obligue.
En ocasiones las crisis nos bofetean para darnos cuenta de todo lo que hacemos de manera minuciosa y nos hace abrir los ojos y comenzamos a reflexionar para cautivarnos con nuestra sencillez y conmovernos con nuestra vulnerabilidad. Hay todo tipo de crisis y quien no ha vivido alguna en específico no puede dar amplia opinión, quizá es mejor quedarse callado o si les interesa saber pues a desempolvar  el valor de la escucha seria y analítica.
Quien no esté en crisis pues que  viva y digiera las mieles del placer, que se haga presente donde quiera y a la hora que quiera, que consuma todo lo que está a su paso, que no dude ni un minuto en atreverse a adquirir nuevas aventuras, pero dentro de todo el vértigo de lo prospero hay que procurar y convertirse aliado del ahorro de energía, sabiduría, fortaleza y empatía.
Quien esté pasando por una crisis no puede quedarse en el rincón, lamentándose de las cuestiones que lo atropellan, quien está en una complejidad debe de sonreír aunque  cueste trabajo hacerlo, debe de limpiar su espacio de lo terrorífico que puede ser el panorama y no llenarlo de pañuelos desechables, para muchos esto puede ser contradictorio pero es lo más sano para quien  está pasando por un mal momento, no dejemos que el sufrir sea parte de nuestro andar.
La crisis es una oportunidad para levantarnos y seguir adelante, siempre nos darán palabras de aliento y que nos aclaren la perspectiva para concluir que debemos tener Fe en nosotros y saber que el bienestar comienza  desde el interior. No nos confundamos con interpretaciones ambiguas y que no son del todo correctas porque como lo he mencionado cada cabeza es un mundo.
Hay que hacer lo que nos corresponde para transformar los momentos insípidos y traducirlos en momentos que nos dejen gratos momentos y por lo tanto recuerdos perdurables, amortigüemos la obscuridad con un poco de luz de nuestra tranquilidad. No aplaces aquello que te provoca miedo, no huyas de la realidad, no evadas la razón, no mates la buena voluntad, no te alimentes de soberbia, no te conviertas en la victima de tus propios cuentos.
Los altibajos son pruebas e indicadores de que estamos vivos. Si estos momentos no son buenos me atrevo a decir que los que están por venir son mejores e irrepetibles. Si las tormentas no paran en nuestras creaciones acerquémonos a nuestras creencias y tampoco esperemos de brazos cruzados que pasen las cosas porque no todo está en un poder omnipotente  también debemos evaluar el esfuerzo terrenal que le dedicamos a las cuestiones para que estás nos dejen una paz inexplicable.
Hay palabras bonitas pero las acciones son las que hacen la diferencia, no dejemos que esta madeja se enrede y que la imaginación nos traicione pensando que vendrá una araña a devorarnos cuando nosotros somos dueños de nuestro mundo tan insólito, absurdo  y único.
Toda crisis se supera si somos capaces de regresar por un momento a lo humano.
 

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