Palomas de la paz.
Una jaula llena de pájaros
opacos con las plumas maltratadas de eso estaba lleno aquel cráneo.
Aquella platicas eran
interminables eran un poema sin sentido con una finalidad que los involucrados
solo sabían estaban jugando cerca de una inmensa fogata donde alguien salió
quemado, el tiempo corría sin temor y sus
pesadas piernas no podían mas solo querían llegar al punto donde las cenizas
fueran un mar inerte y formando un pantano de cuestionamientos hirientes.
El individuo quedo en un
estado que causaba miedo a simple vista pero su mente quedo impactada después de
un golpe certero en medio de aquella manifestación en donde solo se pelaba por
la igualdad y la justicia. Las luces de la ambulancia solo iluminaba su rostro
y mientras lo rescataban de la multitud enardecida un mundo paralelo se creó y sin
ligereza el expresaba lo siguiente sin que nadie le hiciera caso, quizá fue una
alucinación provocada por las contusiones:
Un país revuelto y paralizado, ciudadanos
hechos pedazos por sombríos manotazos de
una esfera que no brilla, solo asfixia con el poder otorgado por aquellos que
viven de ilusiones y son anulados con inventos que ponen una mordaza a los
pensamientos que mueren ahogados e incinerados en el olvido.
Educados para tener memoria
corta, tan corta que no alcanza para recordar que tanto teníamos hace algunos
años porque hoy la insatisfacción es lo que se multiplica pero nadie grita y
solo levantamos los brazos en señal de que hemos sido asaltados por las
reformas de los grandes monstruos de ocupan corbatas y mancuernillas.
Somos el aliento de los
pocos que guardan la esperanza entre circunstancias inevitables e intereses
selectivos, nuestros egos han sido inflados para no tener hambre de triunfo y
de reflexión. No podemos soportar el
camino de clavos que nos han impuesto y creemos que el dolor es parte de la
acción por estar en esta urbe rellena de secretos, acuerdos profanos y
certidumbre a medias.
Duele saber que los pedazos
y la revoltura ya no se pueden separar porque han hecho de nosotros una
centrifugación, que nos han dejado transparentes, incoloros e insípidos y todo
por la indiferencia, el egoísmo y la manipulación. Somos un territorio sin
revolución, incierta de independencia y
sometido al discurso de cada día que nos convierte en un país en donde no pasa
nada, herido, ensangrentado y en un quirófano donde no sabemos que están
haciendo, ni el porqué de lo que está sucediendo.
Después de aquellos días de represión
y de hermosas cortinas de humo llego la visita de un discurso plagado de Fe y
de aires que se mezclaban con el aroma de la mentira y de desagrado pero con el
incienso de felicidad que habían procurado encender se sentía un ambiente raro
pero con bullicio de alegría obligada y las banderas se agitaban con la fuerza
que estaba maniatada e incomprendida alimentada con cifras desconocidas y
milagros inexistentes.
Aquel hombre vestido de
blanco se distinguía entre las almas negras que maniobraban el destino con el simple
hecho de tronar los dedos y escuchar ordenes en códigos inverosímiles mientras
las masas coreaban canciones de esperanza, lloraban de la desesperación, se hincaban
al ver como se encendía una luz efímera y después volvían a su realidad
renovados para seguir escalando y tratar de entender los hechos que a todos
estaban aplastando sin misericordia.
Aquel manifestante solo veía
las escenas sin poder hablar y sus ojos solo se enrojecían de sentimiento, de coraje,
de yo que sé. Sus innumerables puntadas en la cabeza explicaban lo que estaba viviendo, quizá cientos de palomas de la
paz trataban de escapar pero la jaula estaba cerrada y su cavidad craneana ya
estaba inflamada y confundida al ver que la incertidumbre seguiría sin detenerse sin saber
a dónde llegaría primero la muerte.
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