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Todo tiene un limite.


Cuando la expectativa es un ruin sarcasmo ante la realidad que es inevitable.

No puedes forzar a que las situaciones caminen a tu favor cuando las palabras han sido claras y firmes, es como apuñalarte una y otra vez con la saña que en tu mente ni siquiera has concebido pero lo haces con el sigilo de la ternura que ronda en tu ser.

La necedad no lleva a tierra firme ni a puerto seguro, la terquedad solo arruina lo poco que construyes día a día y al final terminas en la intemperie que devora toda reflexión. Si no comprendes que debes evitar las espinas pues entonces lastímate al grado de quedar marcado y confuso. La responsabilidad de situaciones ambiguas vienen de dos partes, el que juega a cautivar y el que va de rodillas recogiendo migajas pero al final después de todo uno se convierte en espectador de la masacre emocional y acabas en no advertir porque aquellos son sordos y ciegos, uno da alas hechas de humo y otro se las pone creyendo que  será un ángel pero nada de eso pasara en un oasis inventado por insinuaciones formadas de ilusión y de momentos sin argumento.

No dudo de la bondad pero esta no se puede confundir con la estupidez. Cuando estamos intentando algo en la vida y estamos ahí una y otra vez, debemos estar conscientes de los riesgos y de los posibles dolores que esto puede ocasionar al estar batallando en un terreno desconocido, en un campo donde quizá nuestra grandeza no tiene lugar, donde las respuestas pueden ser aplastantes y solo nos queda rendirnos, comenzando otro camino.

En esta ocasión aprovecho para que busquen en la enciclopedia de la vida su concepto de dignidad y amor propio esperando una reacción favorable y que su mente se ilumine para que ya no tropiecen  en un callejón de inseguridades y debilidades, siempre tengan a la mano esas definiciones para que no sufran.

Digamos siempre lo que sentimos pero que esto sea en nuestros cinco sentidos para no provocar grietas irreversibles. No queramos que los no se conviertan en un si por simple capricho o deseo, no seamos corruptos con nuestro ser, tomemos con fortaleza lo que el presente nos tiene preparado y continuemos siendo únicos.

Cuando quieres a alguien lo proteges por todos los medios pero hay ocasiones que ya no puedes hacer nada, las posibilidades se agotan y es cuando dejas que las cosas fluyan dejando que los involucrados se hagan cargo de sus actos sin remedio y solo observas porque uno se cansa de escuchar lloriqueos y quejas, eso no indica que no te ocupes o ya no te importe, pero todo tiene un límite.

Agradezcamos que la vida nos dé segundas oportunidades y si la echamos a perder es porque el destino tenía razón de solo darnos una. Que nuestros impulsos no sean más fuertes que la razón y que nuestra actitud siempre nos ayude a conversar con nosotros mismos sin dejar  a la deriva todo lo demás.

 

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