Dinero y más dinero.


El dinero es la llave para vivir grandes momentos pero no lo es todo, el dinero hace diferencias absurdas y rompe con entornos que se atascan de egos obesos.

La pose es importante en un mundo lleno de ambigüedades, en donde cada centavo es valioso, en donde las excentricidades es lo que te hace ser el mejor, donde no hay un espacio para decir lo que puede ser una barbarie. Las marcas no te quitan lo inculto estas solo te etiquetan para embonar en un núcleo desolado por aquellos valores de humanidad que se han quedado paralizaos ante los estatus de glamour y buenos estilos. Quien de repente tiene poder y dinero se vuelve loco, se pierde en un arriesgado camino de deseos concebidos, de fantasías que van a caducar, de posibilidades que se agotaran, de insatisfacciones precisas.

Si aquella papa te quema y te hace hablar con aires de grandeza entonces es momento para que calles y pienses en lo que realmente te hace grande, quizá tus acciones,  tu trato, tu espiritualidad, tu bondad, tantas situaciones que te pueden poner en el altar de alguien. Un buen automóvil, una preciosa corbata, unos zapatos, no te califican, no te hacen ni más ni menos.

El dinero es necesario para permanecer en el flujo constante, el dinero es aquello que todos aman en ciertos casos obliga al olvido que haga efecto para desentenderse de las raíces de cada individuo, el dinero es lo que muchos desean y otros despilfarran con tal de alcanzar ese estatus efímero pero placentero. Hay muchos que están pobres aunque tengan dinero, pobres de visión, pobres de amor, tan pobres son que no pueden comprar lo abstracto en el tiempo.

Hay quien se esfuerza todos los días para conseguir una paga y con eso cumplir con sus objetivos. Mujeres y hombres que despiertan antes de que salga el sol y terminan cuando este ha desaparecido, ellos son los que comparten, multiplican y se ocupan de que sus amados para que estén sanos y salvos de la voracidad, de la incertidumbre y del miedo que siempre merodea. Hay quien también aunque no tenga las posibilidades de los privilegiados se somete  a la estadística de la deuda para alcanzar ese nivel en donde muchos se tambalean y esto es un cuento de altibajos, donde la mesura es algo que no está en el guion y la presunción está a la orden del día.

Pero también hay quien no tiene intenciones de generar se vuelve sanguijuela y esa será su función hasta que  los que están atados por circunstancias insospechadas rompan esas cadenas de displicencia y reforzadas con un tónico de ambición. Dinero y más dinero ese que cumple caprichos y desentona con lo que creemos que no merecemos,  monedas que son un pasaporte para que nos acepten y nos sonrían, somos signos de pesos andantes, números sin derecho a realizar una introspección que nos regrese a nuestra forma humana.

Vive feliz con aquello que te llega  a tus manos resultado de tu trabajo, si quieres más pues enfócate y establece metas, no pregones lo que tienes, que lugares frecuentas, a que parte has viajado, guarda silencio y eso cultivara algo precioso en tu interior que no podrás tocar pero compartirás con mucho corazón. La vida no se puede comprar entonces pues es momento para disfrutar cada minuto, el dinero no puede comprar la eternidad, no puede detener la vejez, el dinero es algo recurrente pero en vez de gastarlo hay que invertirlo para que nos deje ganancias extraordinarias, eso que nos deje dividendos en el alma, que nos quite el hambre del deseo y la sed del apego, provoquemos que nos deje extraordinarios recuerdos.

 

 

 

 

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