Somos tan iguales. (Matrimonio Igualitario)
El amor no tiene complejos y
es aquello que se debe de ejercer con libertad.
En esta realidad deberíamos
cuestionarnos todo y nos sorprenderíamos con las respuestas, debemos sacar de
nuestro vocabulario la palabra odio, debemos comprender que hay muchas maneras
de vivir y que cada individuo tiene el poder de elegir con quien compartir su
vida.
En una época donde hay
tantas personas viviendo en la calle, donde la violencia intrafamiliar es el
pan de cada día, donde la impunidad es evidente, donde la ingobernabilidad
lesiona la estabilidad, en esos casos nadie levanta la voz pero cuando el amor nace entre dos mujeres o entre
dos hombres, el cielo empieza a tronar en aquellas mentes y convocan ocupando
sus creencias religiosas como estandarte.
Esas personas que abollan su
pecho con tantos golpes porque dos personas del mismo sexo se aman son los
mismos que tienen un amante, que tienen hijos no reconocidos, que fragmentan a su familia por cosas que se pueden
reconciliar, que forman a sus hijos varones para que sean servidos por sus
mujeres y también mujeres que consienten a los hombres borrando la igualdad en
su entorno. Al final del día la doble moral es victoriosa a todas luces y nos demuestra claramente que todos somos imperfectos.
El significado de normal es
subjetivo y nadie tiene la verdad absoluta y tengamos en claro que situaciones
de derechos humanos no se deben mezclar con cuestiones de la iglesia. Lo único
cierto en todo esto y que no se cumple es: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”
entonces porque truncar caminos y manchar luchas incansables con miedos y
obscuros tintes de abominación.
Imagínense a estos grupos de poder que quieran imponer como
se debe educar, imponer quien emite las leyes, buscar la manera de influir en
las decisiones gubernamentales, construir espacios donde se fomente el odio.
Imagínense que la santa inquisición estuviera resurgiendo pues les comunico que
todos tendríamos que morir porque reitero nadie puede aseverar que es puro. No quiero imaginar si la iglesia
pagara impuestos se sentiría como ave en el paraíso.
No permitamos de ninguna
manera que se sostenga la desigualdad a base de mentiras y esto promueva
violencia, no permitamos que las leyes de dios interpretadas por terrenales nos dividan. Los rencores no son
buenos en una sociedad que ya está debilitada por una maquinaria que fue
instrumentada para romper uniones solventes y que pueden afrontar sin problema
las deficiencias estructurales de una autoridad inhóspita.
Una familia puede estar
integrada de diversas maneras porque atarnos de manos queriendo imponer modelos,
si todos venimos de un padre y una madre pero no en todos los casos existen las
dos figuras, algunos crecen sin ninguna, otros se forjan en entornos
disfuncionales y en todos los casos hay vidas de éxito. Cada quien es
responsable de la educación de sus hijos y creo estamos en un momento clave
para fomentar el respeto, la igualdad, la libertad, la justicia, la dignidad,
no trunquemos, no impongamos ideologías que cuarten la felicidad de los demás,
el libre bienvivir de personas que buscan igualdad y la oportunidad de crear
una familia fuerte.
No señalemos de forma cruel
a nuestros semejantes por el simple hecho de no tener las mismas formas de
pensar. Si la gasolina baja, el peso sube, la deuda externa crece, la inflación
nos acecha, la contaminación nos asfixia y así podemos vivir de alguna forma en
paz y todos somos tan iguales en estas situaciones entonces hablemos de matrimonio
sin tapujos y sin engaños.
Todos tenemos el derecho de
elegir y dar amor sin restricciones, entonces: “DEN AL CÉSAR LO QUE ES DEL
CÉSAR, Y A DIOS, LO QUE ES DE DIOS”.
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