No traiciones.
Si
alguien tiene diferencias que las resuelva y que apague esos infiernos
escabrosos que se encienden alarmas que no deberían existir. Quien menciona una
traición mejor debería de callar y meditar porque el personaje en cuestión ya
traiciono su palabra ante la ley y su Dios, entonces la incongruencia esta consumada
y lo más irresponsable es acarrear a otros con esa idea vil provocando tensión innecesaria.
Antes
de señalar una traición debemos recapacitar el significado de esta palabra indeseable
y comprender que las relaciones humanas son diversas y el hecho de llevarme
bien con una persona no debería implicar malestares pero hay mentes que quedan rezagadas
en el pasado condenándose al cuestionamiento constante donde ellos resuelven las
incógnitas con sus respuestas.
Si tanto
se cuestiona el pasado entonces porque no desmenuzar el presente, si tanto se
evidencia una situación con el afán de envenenar entonces primero habría que
desintoxicar esas mentes contaminadas de rencillas internas y descontento
generalizado.
En estos
tiempos de incertidumbre y de cierta inestabilidad social todavía buscamos culpables
de nuestras derrotas, frustraciones, enojos cuando deberíamos ser responsables
de todos nuestros actos y de todo aquello que maquinamos con el sentido de
desatar rupturas y deterioro en donde todo camina en dicha y armonía.
Todos
aquellos que recalcan situaciones que causan pesar en su existencia deben de
atender lo prioritario, lo que es sensato, darle importancia a lo que es
valioso y no dejarlo caer en un vacío de dudas y episodios irreversibles. Superemos todo lo que nos hunde en una
miseria humana, controlemos nuestra vida sin querer manejar la de los demás, no
desesperemos ante lo que no podemos evitar, comprendamos que cada quien tomo el
camino que desea y toma lo que merece.
Reconoce
lo construido con paciencia y lealtad, celebra el tiempo de convivencia, sigue
compartiendo sin condiciones, no remuevas las aguas que están en calma,
encuentra razones para sonreír, no inviertas tu tiempo en sabotear, no pidas
que te den lo que no das, encuentra la prudencia en tu ser, no impliques los
problemas que llevas en las espaldas queriendo salpicar a los que están en tu
entorno porque al final los argumentos estarán escasos y no podrás salvarte de
las balas perdidas de tus actos monstruosos que alguna vez desataste con el fin
de causar malos entendidos y que hoy han perdido el efecto porque estas en una
enredadera que se sostiene de una dulzura que empalaga y morirá en el intento
de probar lo agrio de unos labios verdaderos.
La vida
está hecha de momentos irrepetibles que se desarrollan con efusividad de los involucrados, la vida
esta amalgamada de lo abstracto, de aquello que no percibimos pero está ahí haciéndoos
protagonistas. Lo material es pasajero, eso se quedara aquí en este plano
descompuesto y voluble, lo material es costoso pero efímero, lo material te da
estatus pero sino lo encaminas te demerita y te deja en una soledad
indiscutible.
No traiciones tu esencia cuando estas consiente
de lo vives, das y recibes. No te sientas traicionado si no existen las condiciones
para vociferar una situación tan devastadora y compleja. Cuando sabemos ocupar
el poder que nos corresponde como seres humanos seguramente no estaremos
achacando a nadie cuestiones incomodas, actitudes malintencionadas, frases
fuera de lugar, si somos seres de luz sabremos expresar lo que sentimos de
forma correcta, decidida, dejando intacto lo que es amoroso, cierto e
inquebrantable.
No
podemos hablar de traición cuando todos hemos tirado piedras en este mundo de
caos, odio, guerra, ocio, mentira, quizá sea momento que con esas piedras
hagamos un camino para la reflexión y sanación del alma.
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