La remota ingenuidad.
Hay
personas que abusan por su astuta forma de ser, esas personas que no ocupan el
sentido común y todo lo que hacen les parece sensacional y no se percatan de
las molestias que ocasionan es decir se hacen de la vista gorda. Esas personas
que se justifican con solo decir pongo mis barreras porque es lo mejor para
todas las partes y de forma tajante hacen muros alcanzando un grado de soledad patético
e irremediable, haciendo y deshaciendo a su antojo porque creen que sus enormes
bardas les dan derecho pero en realidad no es así solo acumulan y dejan al
descubierto su lado desagradable y nula
forma de afrontar las situaciones.
Las personas
se limitan llegando al punto de trastocar el respeto y agreden en todas las
formas la armonía, una atmosfera de incomodidad también puede llevarse a cabo
en silencio y sin grandes atropellos. Quien ejecuta esas acciones sigilosas
suelen ser víctimas de todos los actos, se inventan mundos trágicos, siempre
andan con una paranoia irreversible y siempre tiene hambre que con el paso del
tiempo hace engordar su sufrimiento. La toxicidad de esas personas es patética,
contagiosa, escandalosa en momentos no oportunos, fatal en esas noches largas y
calurosas, castrosas en esas mañanas en las que quieres descansar.
Esas
almas en pena se desplazan a sus rincones dejando historias truculentas en su
andar, trato de comprender su manera de ser pero llego al punto en el que no
encuentro conclusión y me fastidio por el hecho de darle tal relevancia y
muchas otras me carcajeo porque al final todo lo que exclama en actitudes deja una
picaresca lección. He dado miles de vueltas a la remota ingenuidad con la que
trata de burlarse pero yo solo termino sorprendiéndome de su idiosincrasia que
es respetable pero que cuestiona mi ego, mi calma y mi dura forma de ver la
vida.
Todos
somos mortales pero no podemos andar con esa ideología de poner muros por
simple capricho o por crear ideas erróneas de los demás. Debemos de constatar
cada hecho antes de dar pasos en falso que provoquen un socavón que deje
manchado de fango al que se creía ser el protagonista. Los pies en la tierra en
los momentos de gloria o tristeza eso sirven para saber de qué estamos hechos
sin inventarnos ilusiones y falsas expectativas. En esta vida a quien le quede
el saco se sentirá ofendido o agradecido de estar en ciertas situaciones y saldrá
del hoyo o se hundirá más y más hasta desaparecer.
No
escatimemos en hacer una autocrítica severa que nos haga sentirnos vulnerables
y que nos lleve a reconocer nuestras malas actitudes y decisiones quizá eso no
componga el camino dañado pero nos despertara para tener cuidado y en vez de
pisotear podamos sembrar y cosechar. Encontremos un consenso con nuestras
emociones y sentimientos engendremos una nueva forma de convivir sin romper las
reglas convenciéndonos que podemos ser parte de un cambio anhelado.
Es
terrible abrir los ojos con un escándalo catastrófico o intentar descansar y
pareciera estas en una sala de cine con el mejor sonido de ese momento, causa enfado
que los demás tomen decisiones que de alguna manera afectara tu plan de desarrollo
en ese día que parecía sereno y sin contratiempos. No estaremos de acuerdo pero
podemos generar que nuestro sentido de paz este alerta y comprendamos que lo
que a ti te parece exquisito para otro será asqueroso.
Ponte a
pensar si tú abusas o actúas de una forma impropia y que reviente tus ideales
cayendo en una viciosa incongruencia que te hace esconder en tu disfraz de víctima
y tus argumentos irreales que muchos creen porque te estiman y otros solo se
sorprenden al ver que no sales a tomar aire y afrontar el mundo con sus crisis
y sus efímeras alegrías.
Nadie es
perfecto, quizá estas equivocado al igual que este cruel escribano que se parte
en mil pedazos para ser uno.
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