Un movimiento brusco.

Era un día que parecía terminaría de forma habitual pero en un minuto cambio todo. Aquella armonía que reinaba en ese espacio fue devastado por el miedo y la desesperación. Un movimiento brusco impulso mi cuerpo hacia aquella pared dejándome la mente confusa y los gritos comenzaban a multiplicarse. Trate de marcar el primer número que se me ocurriera pero  mi coordinación no era basta para entablar una acción completa. La estructura crujía como si todo aquello fuera a derrumbarse y aquellas ondas se apoderaron de mi cuerpo sin lograr reaccionar hasta el fin de aquel destructivo sismo.

Han pasado los días después de aquel inesperado suceso, miles de personas sufren la perdida de sus familiares y patrimonio y miles más se sumergen en la indiferencia, no se han detenido a reflexionar a pesar de la sacudida. Todas las tragedias son desgarradoras pero ahora la necesidad de solidaridad está en nuestra tierra, en nuestras calles, en comunidades que han aportado historia y cultura que de un momento a otro se ha convertido en polvo. El luto es inevitable y la desconfianza crece pero realmente el llamado de auxilio es inminente.

Es doloroso saber que para muchos no pasó nada pero las imágenes están ahí  para darnos bofetadas y ubicarnos en esta realidad dolorosa, donde no se debe escatimar la ayuda, donde debe ser justa en un país donde la corrupción es grande y donde cada quien vive por sus intereses pisoteando al prójimo, que triste que existan almas insensibles y avaras. La desgracia perdurara por mucho tiempo, no será fácil reponerse de este golpe que nos ha dado la madre naturaleza que quizá reclama nuestra compasión. Un terremoto termino con la cotidianidad de la vida de mujeres y hombres que se esfuerzan día a día.

Da de corazón y lo que entregues será suficiente para dar esperanza y comenzar el levantamiento de bríos generosos repletos de nuevos caminos para comprender lo que acontecido y de esta manera sobreponerse sin  temores. Escombros que se transformaran renovando el sentido de búsqueda imponiendo el lado humano y restableciendo la ruta del esplendor como hermanos. Observa y cuantifica la magnitud de tan terrible hecho y de alguna manera te marca y te debe generar emociones que te sometan al análisis profundo reconociéndote como una persona valiosa y que puedes socorrer sin tanta narrativa absurda que hace reír a los osados que dicen no pasa nada.
Dimensionemos con todas nuestras capacidades este instante que está transcurriendo y despertemos porque no podremos escapar, inspirémonos en esas acciones épicas y demos una lectura adecuada sin caer en la exageración. Entonemos con fuerza nuestros ideales de sobrevivencia en estas pruebas complicadas y que nos descubren como individuos.  Mirando las escenas de horror no sanaras nada es necesario que ayudes de alguna manera y recapacites dando pauta al aprendizaje de este hecho que rompe con la frecuencia maratónica de miles de almas que trabajan incansablemente por salir adelante.

Vamos enarbolar el significado de nuestra grandeza siendo responsables, comprometiéndonos con nuestro entorno y con los nuestros que ahora están desamparados, tracemos las prioridades sin resistencias y estemos alertas porque el mundo siempre está cambiando y muchas situaciones son impredecibles. Empieza por cuestionar tu andar como un ejercicio de conciencia y después expresa de la forma que quieras lo que piensas y sientes pero no pases desapercibido.

Mientras aquellas cortinas se mecían me pasaron por la mente  esos rostros de la gente que quiero,  en ese momento en que todo daba vueltas me sentí indefenso y no sabía si habría mañana solo puse en práctica lo que por mucho tiempo he hecho  que es no dejarme caer.


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