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Puedo volver o puedo quedarme.


No tengamos miedo al fracaso cuando dejamos el alma en cada acto. Todos los días despierto con el afán y el compromiso de salir a triunfar y lo he logrado desde que me doy cuenta que respiro. Algunos pueden señalarte y recriminarte que estas sumergido en un agujero pero realmente lo estás dando todo en el campo de batalla y en ocasiones no se dan las cosas y siempre hay opciones para pensar en continuar o retirarte.

Los que te aprecian se acercaran a brindarte palabras de aliento, querrán abrirte los ojos sin saber del todo lo que está pasando y escucharas con paciencia para quedarte con lo bueno y desechar lo malo. Hay quien solo se aventura en sus monólogos sin ponerse en los zapatos de aquel personaje que hace todo por seguir flotando en un mundo con una rudeza ejemplar y una filosofía angular que hace que la persistencia no termine. Todos conocen el fracaso y en conclusión podría determinarse como un crecimiento y un aprendizaje que nos hace fuertes y pensantes, un fracaso es una crisis que nos da la oportunidad de evaluar que estamos haciendo y para que lo estamos haciendo. Cuando las cosas no salen como uno planea se debe buscar la manera para mejorar, invertir en alternativas, en sacar esa voz interior que hará que una parte del mundo te voltee a ver y te impulse para alcanzar esos sueños que te están esperando.

Alguna vez en esta travesía me quede perplejo y huí al rincón más alejado pero hubo algo que me inspiro a salir a tomar ritmo, quizá para algunos no parezca pero yo te podría contar todo lo que he pasado y lo que he tenido que hacer para sostenerme cuando la soledad es un enjambre que te cubre con ruidos inexplicables. Un constante movimiento me invade desde hace semanas y no entiendo porque todo parece estar en un letargo que en algún momento tendrá que culminar pero en ocasiones todas las explicaciones salen sobrando y parecieran justificaciones.

Terrible son las comparaciones pero para algunos son necesarias para que la iniciativa tome un camino distinto y aquel leopardo amenace lo que parece estar sereno. Lo más importante de la vida es estar en paz y mira que me siento en ese punto porque siempre busco mi centro para estar en equilibrio y destacar lo que me tiene en pie de lucha. No somos perfectos y lo bueno llega en el momento exacto, no tomemos decisiones precipitadas pero también pongamos caducidades porque en la vida todo es cíclico, cuando algún proceso es favorable pues hay que encontrar la manera de prolongarlo, cuando un tramo del tiempo es malo hay que buscar como cortarlo de tajo.

Las opiniones siempre sobraran pero la verdad de cada historia está en la esencia de quien lo vive, si lo inesperado llega pues hay que sonreír y dosificar con amor lo que nos puede tambalear porque las razones para continuar también sobran. Hay que digerir con armonía eso que nos hará dar un salto que nos provoque llegar al trayecto donde haremos diferencia y pongamos a prueba todas nuestras capacidades.

Sigo vivo y las expectativas me vuelcan a emocionarme, acumulo buenos momentos y no me distraigo con lo adverso. Administro mi energía y destaco lo que me hace feliz. Puedo volver al punto donde todo comenzó y comenzar una nueva hazaña o puedo quedarme donde estoy y cambiar las piezas para que pronto la cosecha sea abundante.

Cada quien ve las cosas a la manera que le conviene y que piensa cuando la realidad es una y es inevitable porque lo que si tengo claro es que nadie comienza algo pensando en el fracaso sino todo lo contario.

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