Trienio.


Tres años escribiendo en este sitio donde me parto la cabeza cada ocho días para reflejar la inspiración que llega de golpe y me aleja de una realidad agridulce con tono de incertidumbre y obsesión por poseer lo que al final será ridículo.  Sí, me inspiro en los personajes que rondan mi cotidianidad, en ocasiones entro a mis entrañas y saco la pesadumbre para deleitarme después de risa, desmenuzo mis sueños grotescos y huyo de aquel ogro para que no me aplaste con ese pie que se pudre de forma gradual.

Intento expresar mis ideales para tener un mundo mejor y plasmo mi anhelada utopía aunque no me atasco en ella para no sufrir como tantos que con hermosa terquedad quieren acariciar lo que quizá solo será efímero en su camino, se aferran a la necesidad de ser el centro de atención para después no ceder en la idea de que hay millones que podemos cooperar para que este planeta sea un verdadero hervidero de esperanza y armonía.

Soy un desquiciado, inmaduro, sarcástico, patético, egoísta, irónico, imbécil escritor que ve más allá o quizá no ve lo mismo y es ahí donde radica  el debate de puntos que pueden ser discutidos hasta el cansancio con diversas posturas y en conclusión cada quien morirá en el intento de tener la razón en un amplio universo de posibilidades. Mis historias pueden ser irrelevantes o significativas depende el estado del ánimo de las personas, el tiempo que quieran invertir para leer, el pergamino de excusas que tienen para quedar suspendidos en un viernes tan imprudente y tan sofisticado en lo mismo de siempre, quizá mis letras quedan en su costal de pendientes y bostezos lastimosos para la existencia. Tres años de llevar acabo mi creencia leal: “escribir es un ejercicio de libertad”.

Si, alguna vez me amenazaron por redactar lo que fue en su momento, pero lo tome con serenidad porque no mentí en ningún aspecto, no me interesa incomodar pero tampoco dejare de plasmar lo que pienso y siento. La contradicción se asoma de vez en cuando y me coquetea y a veces caigo rendido a sus pies y otras ocasiones la ignoro como lo hago con esos demonios con rostros angelicales. Han sido tres años de varias publicaciones, de sorpresas, de dolores, de carcajadas, de lágrimas y de reflexiones profundas. La escritura es una herramienta de comunicación infalible pero que muchos desprecian solo porque conciben que leer es una apestosa calamidad por eso la venta de televisores es todo un éxito y desarticula el afán de cultivarse.

Un trienio excepcional es el que se encuentra aquí en cientos de letras y relatos que invitan al despertar de conciencias y  a la búsqueda de la felicidad. No busques a Dios en los altares mejor búscalo en el prójimo es decir inspecciona tu interior para ordenar el exterior que puede ser caótico y confuso. Incendia todo aquello que perturba y deja de cargar esas rocas que solo te están jorobando. No tengo la verdad absoluta pero te puedo contar como me ha ido en la feria y te puedo aseverar que todo lo que he vivido me ha ayudado a crecer y reivindicar mi ser.

Busca la transformación con sutileza y deja que los años pasen mientras tus mueves las manos, pies, mente, alma y generas un cambio extraordinario, déjate envolver por lo que te apasiona, celebra el estar vivo y siempre persigue tus sueños, cuestiónate que quieres para ti, no te presiones por lo que digan los demás y siempre juega con dicha esa partida que te corresponde mientras en algún lugar las letras están engendrando cuentos que pueden ser ciertos o una inesperada trifulca de trepidantes y francas coincidencias.


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