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Mostrando las entradas de agosto, 2018

Barbarie empedernida.

Esa voz con carraspera y tu lengua que se trababa era señal que el whisky   había realizado el efecto trágico en tu cuerpo mientras me contabas de tu último viaje a Ámsterdam después de pasar por Bruselas y me contabas esas experiencias inconsistentes pero divertidas lo que te llevo repentinamente a tambalear y ponerme a alerta para que no besaras el suelo. Tu camisa desajustada y tus pantalones en apariencia orinados era una escena singular y desagradable ya que la diplomacia con la que llegaste estaba derrumbada y pisoteada por algunas risas nerviosas de mi parte. El efecto del alcohol provoco que de tu descripción de Gante nos trasladara hasta aquel relato de tu ultimo amor verdadero que te dejo solo recuerdos de aquellos paisajes de Cartagena. Era una barbarie lo que estaba observando en tu lenta reacción para levantar aquel vaso casi vacío, ponía atención a lo que escuchaba porque me parecía interesante para que cuando pasara el letargo y llegara la amnesia, yo tuvie...

Los extraños enemigos.

Esos extraños enemigos se hacen presentes cuando el sol comienza a meterse. Esas emociones distraídas por lo acontecido ayer están todavía despiertas en nuestros pensamientos por una razón imprecisa pero concreta. Esos miedos apocalípticos se dispersan por nuestro cuerpo que se llena de sensaciones incontables. Puedes escuchar infinidad de cosas, ver un múltiple de actitudes inexplicables y detectar como la astucia es confundida con engaño que revienta en un segundo todos los sentidos y se arma la desgracia al interrumpir la fiesta que se manifestaba en nuestro colapsado y cansado esqueleto. Esos extraños enemigos visten de obscuro y por ningún motivo permitirán que la luz del sol los toque porque son temerosos al bien, enemigos que llevan por nombre cizaña y veneno. Ellos se encargan de motivar revueltas sin sentido y provocar enojos irreversibles, nos vuelven contradictorios y nublan nuestra bondad. Son insectos que pican cuando menos lo esperamos y hacen que nuestro ser vo...

Cuento: "Quiero sentirme completo." (Concurso todos somos inmigrantes).

No se hacia dónde me dirijo, una y otra vez me lo repetía después de escuchar el murmullo de la multitud que estaba alrededor de mí. El hambre me despertó esa mañana soleada y mi sueño persistía. No dejaría que mi escuálido cuerpo se detuviera para lograr lo que muchos de mis paisanos anhelaban y era llegar   a la frontera para derrumbar un imposible. Solo esperaba el momento    emprender la aventura y hacer el recuento de toda mi travesía, recordando a mis padres, hermanos, amigos y toda la gente que me había apoyado para cruzar el rio y esperar en este sitio. Mi apariencia cansada, mis harapos y una imagen del cristo de Esquipulas son mi compañía en esta ruta de incertidumbre y dificultades. Decidí arriesgarme porque la situación en mi país es de carencias irreparables, de gobiernos insuficientes, de esperanzas divididas y mis intenciones de progreso son demasiadas por eso estoy aquí esperando   a que las vías vibren y me indiquen que debo de correr para ...

No dejemos que nos coman los gusanos.

El tiempo es lo que sobra vida es la que nos faltara. Reflexiona y cuestiónate si en   cinco años te ves con la misma corbata puesta, te ves postrado en ese sillón acumulando kilos, te ves contando fantásticas anécdotas de tus múltiples viajes,   te ves ansioso porque querrás tener lo último en tecnología o quizá te veas en ese puesto anhelado. En un lustro pueden pasar infinidad de situaciones como: perder un ser querido, tener una grave enfermedad, terminar con el amor de tu vida, estar en un país enardecido y en crisis, estar en un trabajo que no nos gusta, hurgando la vida con una maldita depresión o solo ya no estar en este mundo. Sesenta meses de catarsis y de superar las obscuras situaciones que se nos presenten, disfrutando lo colorido de los buenos momentos, creando escenarios de armonía, buscando la felicidad de manera constante, involucrándonos en causas que nos dejen serenos, exponiendo nuestros ideales al mundo que percibimos. Haciendo nuevos amigos, conserv...

El pejelagarto y los dinosaurios.

Una mañana soleada en esta urbe donde parece todo sereno con tendencia   a lo apacible. Todos entran en su rutina diaria, se acomodan la corbata, se ajustan la falda, sacuden los zapatos y se ponen la fragancia de su predilección, todos salen de prisa para tomar el subterráneo y los valientes toman el volante jugando al azar con los semáforos. Nadie se da cuenta de los pequeños detalles porque el reloj es el que manda en las mentes de la mayoría que tiene que esforzarse y entregarse al máximo a sus labores, dejando hasta el último aliento para no naufragar en este océano de materialismo y búsqueda de perfección. Los vehículos no se mueven en aquel largo túnel, la temperatura comienza a elevarse, los móviles no paran de sonar y la incomodidad del sudor es evidente. Pasan los minutos y por fin todos regresan a la luz después de estar detenidos engendrando desquicio y mal humor pues lamentablemente se hace tarde para esa cita importante, esa junta inaplazable, ese momento qu...