Cuento: "Quiero sentirme completo." (Concurso todos somos inmigrantes).


No se hacia dónde me dirijo, una y otra vez me lo repetía después de escuchar el murmullo de la multitud que estaba alrededor de mí.

El hambre me despertó esa mañana soleada y mi sueño persistía. No dejaría que mi escuálido cuerpo se detuviera para lograr lo que muchos de mis paisanos anhelaban y era llegar  a la frontera para derrumbar un imposible. Solo esperaba el momento   emprender la aventura y hacer el recuento de toda mi travesía, recordando a mis padres, hermanos, amigos y toda la gente que me había apoyado para cruzar el rio y esperar en este sitio.

Mi apariencia cansada, mis harapos y una imagen del cristo de Esquipulas son mi compañía en esta ruta de incertidumbre y dificultades. Decidí arriesgarme porque la situación en mi país es de carencias irreparables, de gobiernos insuficientes, de esperanzas divididas y mis intenciones de progreso son demasiadas por eso estoy aquí esperando  a que las vías vibren y me indiquen que debo de correr para subirme  a la feroz bestia que me llevara al objetivo final.

Escucho a lo lejos la sirena de una ambulancia mientras me piden que me mantenga despierto y me preguntan mi nombre, mi edad, de donde vengo y a donde voy, el dolor me dobla y solo respondo: No se hacia dónde me dirijo. Recuerdo que corría como caballo desbocado para agarrarme de aquel vagón pero mis reflejos torpes combinado con la desesperación hizo que resbalara, azotando contra las piedras y solo escuche un terrible crujir de huesos como si se desgajara un cerro mientras el tren se escapaba de mi vista, la sangre en las vías anunciaba lo peor y mis gritos eran ensordecedores y de angustia.

Mi pierna izquierda había quedado ahí inerte y mis sueños cercenados. Ahora mi realidad es devastadora, lejos de mi familia, sin dinero, incompleto, indispuesto para reaccionar ante cruel presente pero no podía quedarme allá donde la vida es dura y repleta de sufrimiento, mi fe me mantiene despierto, intento asimilar la perdida y busco las alternativas para no quedarme postrado en esta cama sobrellevando el dolor que es inminente por todos lados.

Con mis pensamientos viajo a lo que pudo haber sido, olvidándome de esta manera de la tragedia que se niega a desaparecer y ahora he quedado varado en esta tierra de oportunidades, ayudando a los soñadores, expresándoles mi sentir ante su valentía. No dejare de ser inmigrante ya que los aromas, los palabras los recuerdos me trasladan a todos esos lugares en los cuales descanse para continuar en el camino peligros constantes.

Emigre para prosperar y miren ahora estoy conmovido a la orilla de las vías observando como todos esos chavales persiguen una utopía amenazada por muros, leyes, gobernantes ignorantes y días sombríos ante los cambios climáticos. La gente me ayuda a sobrevivir, me he acostumbrado, me han adoptado, me siento querido pero me abrazan mis raíces y  son las que me alientan a preparar un viaje que no tendrá retorno, ese viaje que me regresara con mis seres queridos, que quizá han perdido la esperanza de volverme a ver.

No quiero ser tan ingrato, quiero cruzar el rio y buscar la manera de recorrer esos kilómetros cubiertos de historias, esta vez lo hare con la convicción de estar frente a esas arrugas que se han formado por la espera, quiero terminar con esos ojos tristes, quiero sentirme completo una vez más y sentirme amado entre los que quedan en esa choza que construí con mi esfuerzo y escuchar aquella frase: “el hambre me tira pero el orgullo me levanta”. 

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