Una fuga de dolor.


Soy un contenedor de emociones y sentimientos, durante mucho tiempo he experimentado tantas turbulencias y he establecido un contacto único con mi interior, que sería difícil describirlo, en este lugar hay infinidad de puertas, alguna que otra ventana, con personajes insólitos, con peligros insospechados,  con razonamientos extremos y un toque de paz sanadora. En el interior de este contenedor están adheridos muchos conceptos, creencias, filosofías, arranques de ansiedad, reflexiones incomparables y un desquicio que se disuelve con aquello que no se puede tocar.

Tantas cosas acumuladas, que un día habrá una alerta inminente de explosión y todos tendrán que evacuar y seguir las restricciones que todos desconocen por la ignorancia que los ata y la comodidad que los tiene cegados solo al exterior de este contenedor, quisiera se atrevieran a sumergirse en un mundo complejo pero con cierta fascinación, en un hábitat donde encontraras los jeroglíficos que tanto anhelas para descifrar el caos que observas pero que no alcanzas a entender. Aquí no hay perfección, hay siempre que ajustar algo, la comprensión es un método para lograr el equilibrio y la armonía, ante los embates de aquellos que quieren hurgar pero que no saben por dónde empezar, es una discordia interpretar los planos de esta pieza majestuosa y sofisticada.

De repente se escucha el rechinar de la estructura y todos los elementos comienzan a trabajar para identificar lo que ocurre, las alarmas suenan irremediablemente pero en ocasiones solo son momentos de euforia incalculable que hacen que el contenedor tenga sobresaltos. Las abolladuras son incuantificables, las restauraciones son permanentes y la deducción es una catástrofe porque todo va cambiando de forma constante. El contenedor sigue de pie y todo fluye de manera cotidiana dejando una especie de aprendizaje e información valiosa que se resguarda en una bóveda y se deja procesar hasta que las ideas estallan y se plasman en la superficie.

Hay osados que han logrado entrar y explorar este exuberante lugar, dejando en esas criaturas algo que no pueden expresar de forma coherente quizá por el asombro o el miedo, muchos han muerto en el intento, otros han quedado atrapados y los que escapan son porque no quieren reconocer lo fabuloso y enredado de este espacio irrepetible. Es un contenedor con enigmas y que deja en el aire cuestionamientos sin respuesta clara, lo importante es que sigue funcionando a pesar de las revueltas y las pesadumbres. La ingenuidad es poco probable en este lugar que se ha sometido a pruebas extremas comprendiendo que no han existido abandonos simplemente que el sistema deja afuera a toda aquella molécula que no aporta bondad al funcionamiento de esta maquinaria y en infinidad de conclusiones hay verdades a medias y cuestiones debatibles.

La ruta recorrida es extensa, nos hemos encontrado en lugares lúgubres, escasos, limitados y también hemos gozado de escenarios fantásticos e incorregibles por la cantidad de felicidad generada. Hemos tenido acuerdos y desacuerdos con mentes sabias, esencias charlatanas y opulencias sórdidas. Resguardamos lo preciado en un lugar que es desconocido para la mayoría, siendo un enorme laboratorio para el arquitecto que fundamenta este contenedor con vida propia y energía controvertida.

Les confesare porque el contenedor sigue intacto al paso del tiempo y sigue firme en los objetivos de exploración y aprendizaje, quizá se sorprenderán y les ocasione cierto escozor, provocando que vayan y verifiquen sus contenedores de forma inmediata, seguimos de pie porque tenemos una fuga de dolor, que no hemos querido reparar porque es la que nos mantiene ligeros y estables en esta oleada de crisis, batallas y dilemas. Entonces hoy sabes que no eres perfecto y que tienes resquicios donde algo se escapa con el fin de continuar en la inexplicable vorágine y la mordaz sociedad.



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