Chocolate.

 

Muerdo el chocolate, como si fuera la única alternativa para saborear algo dulce. Lo mastico de forma suave, no quisiera que se terminara, intento expandir el sabor por toda la boca y sé que esto no será para siempre. Creo que la vida es así, dura un pequeño lapso y no comprendemos porque se tiene que terminar. Es valioso realizar un acercamiento a todo lo que hemos hecho y establecer una lista de buenos momentos, es idóneo que vayamos a nuestros recuerdos, pues es algo que nos pertenece y escudriñar el significado que impacta nuestra existencia.

Las lágrimas brotan como si fuera una energía inexplicable, avanza por esos largos periodos de entendimiento y se evaporan, ahí esta una fuente de inspiración que debemos fortalecer con el exacto potencial que hemos cultivado, debemos darnos cuenta de que es lo que continuara produciendo una satisfacción infinita y quitar lo que  solo es  un estorbo que no trascenderá.

Las complicaciones son inevitables, la realidad es una carta dirigida puntualmente, es un llamado de atención, son las coordenadas que quizá durante mucho tiempo estuvieron extraviadas, es una razón para sensibilizar nuestro lado obscuro, es una oportunidad de crecimiento. Las heridas son profundas y no las vemos, pero debemos curarlas con un poco de empatía, de calor humano, de soledad necesaria, liberar las emociones es importante en tiempos de saturación exorbitante.

Estamos sorprendidos por todo lo que ha sucedido. Ahora la tarea es reconstruirnos, hilvanar todo lo que este suelto y traducir los acontecimientos en una línea de éxito y aprendizaje, es una obligación levantarnos de tan contundentes caídas, es una responsabilidad mirar hacia adelante, ser agradecido y contribuir para que todo se conserve en una atmosfera serena. Dejo de sentir el sabor a chocolate, es necesario dar otra mordida y volver a comenzar el proceso, eso es una labor interminable, para darnos cuenta de que estamos vivos, que tenemos muchos pendientes y compromisos que cumplir. Hago un llamado a todo aquello que se ha quedado atorado en un camino de altibajos, eso que por alguna circunstancia no puede salir, donde hay madejas de cuestionamientos que arden y que esperan el turno para brincar, no hay una respuesta clara, pero se que debo esperar para meditar y seguir con el esquema de vivir sin temores, eso se logra reconociendo y observando.

Sin darte cuenta, hay muchas cosas que haces mecánicamente, son parte de la rutina y no las aprecias, pero si te detuvieras a reflexionar, son esas pequeñas acciones, las que te tiene leyendo este párrafo, son las que hacen que te involucres en sensaciones y por lo tanto reacciones, somos un universo enigmático y que debemos procurar explorar de vez en cuando. La grandeza está en abrir los ojos y ahí comienza la carrera, donde hallaras obstáculos, festejaras hechos, donde armaras argumentos sin cesar, es así como todo se mueve de una forma sublime. No dejes que la tristeza invada tus partes altas y valiosas, combate ese sentimiento con todo lo que has disfrutado y seguramente has merecido.

La barra de chocolate se ha terminado y tendremos que degustar otros alimentos, procesar los sabores, fabricar un amplio criterio y saber sortear todo lo que venga, esto es un ir y venir de conclusiones y comienzos. Algunos se comen a mordidas incontrolables el mundo y otros lo devoran con delicadeza, es así como funciona el planeta, como todos se han acoplado a vivir, es así como se buscan los resultados, pero sería valido hacer una pausa y experimentar otras formas de absorber el presente, siempre y cuando salgamos con sensatez suficiente.

El poder de elección se pone aprueba dependiendo que quieras.

 

 


Comentarios

Entradas populares