Lienzo salvaje.

Las pisadas de esos elefantes me despiertan. Sigilosamente me levanto y busco la manera de ver al exterior, ahí estas intentando cazar una marmota, corres desesperado por alcanzarla, pero obvio no tienes la agilidad un leopardo. De manera torpe te detienes mirando a todos lados, te quedas impactado al ver a los paquidermos pasar, te paralizas, mientras de reojo ves como las hormigas andan como si nada, en esta travesía que es interminable, pero que elegiste sin pensarlo.

Estas alucinaciones te tienen fuera de contexto. imaginas leones, rinocerontes, hienas, de hecho, te ríes como una de ellas, no sabes en que parte estas parado, no tienes idea si las confusiones te darán la oportunidad de salvarte, eres feliz con lo que miras, no te importa si eres pisoteado por una jirafa o devorado por un buitre. No te rindes, eres rey de la desfachatez, tratas de escapar de lo que dices son adversidades, cuando son pequeños retos, no tienes ni un rasguño, gracias a la fortuna, porque los cuidados han sido nulos.

Sigo observando tus enredos, tienes hambre se te nota, quieres con imprudencia cazar por lo menos un escarabajo, pero no puedes, no eres apto para estar metido en este escenario, pero la terquedad te mantiene en este lienzo salvaje. Piensas que las cebras son inofensivas, que los orangutanes son tus amigos y que las serpientes tendrán piedad. No sabes que trayecto tomar, estas perdido, estas desesperado por encontrar una salida, pero que tal cuando decidiste aventurarte, infringir de nuevo las reglas, ponerte tu careta de egoísta, no te das cuenta de que las arrugas te están invadiendo y que la falsedad no sirve para burlarse de los estragos que vendrán.

Los elefantes te han rodeado, parece que te están cuestionando, sus tropas te inspeccionan, es un momento tenso, no tienes idea de que hacer, pues la mayoría de la veces has resuelto todo con esa escopeta obsoleta, pero esta vez estas atrapado en un juicio insólito, esas enormes presencias son tus situaciones inconclusas e indiferentes, te piden de forma puntual des unos cuantos pasos y entres al pantano, ahí esta la salida, te tienes que manchar, no hay de otra, esa es la forma en la podrás huir. Olvidaras el hambre y la sed, los miedos reservados, te empujarán y te pondrán en otro punto donde prácticamente andes en la comodidad a la cual estas acostumbrado, pues no estas hecho para sentir sufrimiento.

Alguien tiene compasión. Los gritos desparecen por un momento, no abres los ojos por precaución, intentas adivinar, tocas el suelo, olfateas y solo percibes el olor a tierra mojada, escuchas unos cacareos, por fin abres los ojos, estas dentro de un cascaron, tus creencias te han puesto ahí, para que te sientas a salvo, pero tal vez allá fuera existan depredadores que rompan el escondite y te devoren en tal solo un segundo. El destino prefiere que andes con una venda en los ojos, que no te preocupes, que seas insolente, que no respetes y que la conciencia que te pertenece esta dormida.

Que disparate, pues el hambre no cesa, la sed es demasiada. Sin saber estas muriendo, no quieres romper el cascaron y salir, tienes temor a que algo malo pase o que sigan los elefantes ahí con un interrogatorio infinito, quieres retroceder, pero no hay marcha atrás, tus elecciones te tienen al borde de la condena, no hay muchas opciones, debes indagar que es lo que te espera, no te quedan muchas fuerzas, es ahora o nunca. Te sigo observando y sigues con tu brutal decidía, esa misma que te ha arrastrado por momentos que se deben quedar en el silencio y en la discreción.

 


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