Abre los ojos.
Los pensamientos
impropios y las acciones que estimulan molestias se van fermentando, van cegando
a muchas personas que desean sentir un día fresco, un día con esa sensación de
esperanza, pero se queda a medias por tanta noticia que solo nos revuelve el estómago.
Las conspiraciones que se van creando por los dichos de la incertidumbre y la inflamación
de la angustia, son los causantes de la que las tertulias sean un tenebroso
estado de apapacho y de frases hechas.
El ambiente se
presta para que la violencia tome una fuerza destructible, que triste ver,
escuchar todo lo que acontece, el sentido común esta extraviado y la hipocresía
es un brebaje que es el favorito de muchos, la tormenta nos tiene empapados,
los relámpagos nos asustan, el lodo nos llega hasta el cuello y la cuerda de salvación
es corta. Han dinamitado la posibilidad de producir un antídoto espiritual que
calme la locura por dividir. El poder es un calambre que despierta el insisto
de hacer y deshacer, de perder la brújula e inventar historias con tal de que
no miremos lo que esta sucediendo.
Que bonito es
escuchar la música que tanto nos gusta, tomar un sorbo de todo aquello que nos apasiona,
pensar que todo puede ser un mal sueño, perdernos en esa atmosfera de
recuerdos, nos caemos y nos levantamos, porque hay encomiendas que cumplir. Nos
lavamos el rostro, lo limpiamos bien, nos ponemos una nueva vestimenta y
buscamos la forma de evitar el pantano, tenemos miedo de volvernos a manchar,
pero no hay alternativas, debemos tomar ese camino complicado y poner a prueba
todas las habilidades. La ira nos invade al observar cómo hay un festín de
idiotas, como nos quieren engañar con palabras bonitas, esos que no se dan
cuenta que el cuerpo es frágil y que la vida es un parpadeo, ellos revierten
todo a su favor y nos quieren envolver en una farsa, son egoístas, imprudentes,
son una mafia que solo quiere mantenerse a flote.
La crisis nos ha
llevado a desarrollar la capacidad de análisis, de que creer y que no. El que
promete lo sigue haciendo y no cumplirá, el que dice estar en las buenas y las
malas, no lo hará, el que se dice feliz, jamás se detiene para saber que es lo
que realmente lo tiene vibrando en este mundo. La catástrofe es una nube de
polvo densa, muchos continúan respirando la mugre, se siguen contaminando y
como pueden siguen sonriendo sin renovar sus expectativas, es la franqueza la
que nos lleva a recobrar la tolerancia para intuir que es lo que viene y que es
lo que se va.
Escucho el bullicio,
no puedo dormir, no quiero cerrar los ojos, necesito ver los primeros rayos del
amanecer, quiero sentirme vivo, quiero explicar que es lo que esta pasando,
deseo se den cuenta que el mundo no es igual, que el tiempo es una catedra de
aprendizaje y que el canto de los pájaros es genuino. Que los verdaderos amigos
están al pendiente, que las alianzas no son a cuentagotas, que los años se
acumulan, pero las acciones son las que cuentan, porque el presente es lo que
tiene un valor incalculable. Hay quien no entenderá, que se sigue sometiendo a
lo irreal, que prefiere carcajear, que no le importa lo humano, que solo se
aprovecha de la nobleza, que no tiene idea de lo que es ser un guerrero en épocas
de dificultades, sigue callando, quizá en el afán de hacerlo, encuentres el
mensaje que necesitas.
El día esperanzador
llego, abre los ojos y date cuenta de que es lo que queda y que es lo que hay
que construir.
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