Marimba.

 

Regreso después de unos días con mucha intensidad y fervor. Encuentro los mismos mensajes, las mismas actitudes y excusas, no hay un arrebato de cambio y los que se sienten atacados siguen cargando su vestimenta de víctima, sin duda eso les funciona muy bien.  Tome unas maletas y me fui lejos de la sensibilidad errónea de otros, de sus arranques despiadados por vivir cuando la espera debería ser una prioridad y no una encomienda egoísta. Quizá estoy siendo subjetivo, pero si hace falta mucho sentido común en una época de olas que irrumpen sin concesiones.

Se ve que las nubes están alejándose y nos permite disfrutar un tiempo que se detuvo abruptamente, cada quien debe tener claro con que cuestiones se reconectara de manera inmediata, que planes deben seguir fluyendo, que relaciones se mantienen fuertes, que sentimientos están intactos, recorreremos un pasillo lleno de caretas que se cayeron, que no aguantaron y que dejaron a la deriva a los falsos, a los que decían que siempre estarían, a los que creían un montón de cosas y no las aplicaron.  Buscan regresar triunfalmente, pero deben trabajar unas cuantas horas para reforzar sus conceptos y sus teorías de alegría.

Esta es la realidad, no hay ficción creíble cuando todo se escribe a gran velocidad, todo cuento podría ser verdad, aunque se escuche raro, hay plastas de hechos que se pueden contar, pero para eso hay que tener la piel gruesa y la sangre fría. Algunos se ponen contentos porque parece que están a salvo y otros siguen en expectativa, es una guerra campal en una quietud sin explicación, es una calamidad que tiene una inercia densa y que en estos momentos no nos alcanza la comprensión para entender el futuro inmediato. Los hilos son frágiles y las marionetas pueden caer y de forma inesperada termine la función que con tanto esfuerzo se ha mantenido por semanas y entretiene porque ese es el objetivo, ir desviando lo que importante para que no se comente.

No compartimos los mismos sufrimientos, pero eso no es una razón,  para pensar que otros no están también inmersos en un torbellino de circunstancias sin resolver, es así la complejidad, pero bien dicen que si no hablas Dios no te escucha, así pasa en este mundo terrenal, no hay tantos adivinos para saber que pasa en cada máquina de pensamientos, y esto traerá una reflexión profunda, tan profunda que no sabremos cual es la salida. Todos nos asomamos y vemos situaciones diferentes y de ahí todo parte, de ahí nacen las decisiones y acciones, simplemente somos diferentes y muchos tienen la necedad de querer seguir viviendo sin cuidados, evitando mencionar todo lo que hacen, es decir actúan a conveniencia.

Se que esto no durará para siempre, tanto así que comienzo a mover los pies, a despertar mis articulaciones, tengo las intenciones de salir a trotar sin restricciones, parece que pronto podrá ser, presiento que estamos a unos pasos, aunque el dique ya este derruido por muchos inconscientes. He vuelto y veo las mismas señales, la misma escases, hay quien se aferrada a la bruma como si ahí estuviera el amor de su vida, hay quien cree en los milagros, pero en ocasiones estos no podrán ser posibles y lo saben, solo que se engañan con tal de sentir bonito.

Se que no me extrañaron, se que mi ausencia fue un respiro, pero he regresado para entablar una comunicación con esos atolondrados que no saben ni lo que quieren y que yo tampoco lo sé, pero me da gusto entrar a sus vidas por unos minutos y dejarlos en un punto de pensamientos aturdidos y aplastantes al son de una marimba.

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