El Laboratorista.
Casi Veinticinco
años después encuentras una puerta de comunicación relevante y te topas con
personalidades que han cambiado, algunos no tanto, te enteras de que eres parte
de su historia y no te olvidan. La tecnología rompe distancias y te das cuenta de
quien tiene un corazón noble, quien no tiene la intención de saludar y otros
solo interactúan con la gente que es de su agrado, así es esto de las relaciones
humanas. Yo solo dejo fluir, porque lo que importa es el aquí y el ahora, estoy
abierto a las conversaciones, romper moldes y cortar impresiones del pasado,
darnos el chance de conocernos y estrechar una relación de empatía, somos desconocidos,
pero tengo claro que todo puede cambiar si hay intención de hacerlo.
No olvidare esas
mañanas de clases, de convivencia extraordinaria y situaciones que permanecen
en nuestro corazón. Mi memoria esta limitada para recordar puntualmente, pero
hay personas que tiene todos los detalles y eso inspira a preservar lo que fue
importante, fuimos muchos los que desertamos, pocos llegaron a la meta, pero
eso no es motivo para cerrar la puerta de un tajo, antes que profesionales somos
humanos, eso debe de entenderse, debemos ser humildes, saber que somos efímeros
y que por alguna razón el destino se mueve de esta manera.
Fui un laboratorista
truncado por razones que impactaron en mi vida, pero seguí haciendo los
cultivos respetivos para saber que es lo que no funcionaba, hice los barridos pertinentes
para descubrir lo que me esperaba, ocupe las técnicas de una forma figurativa
para seguir y dar serenidad a lo que era un remolino, me marche una mañana por decisión
propia, no pude con lo que sentía no me iba a dar un camino prospero, tome mis
maletas y me esfume, no regrese a las aulas porque estaba mermado y ahí se
quedaron guerreros que lograron el objetivo con entusiasmo, que sorpresa me da
la vida de saber que son personas increíbles, seguro han tenido altibajos, pero
siguen de pie y persisten en este caos impertinente.
Hay circunstancias
que siguen intactas y ahora gracias a un grupo de comunicación instantánea,
sabemos de forma inmediata lo que acontece, muchos dejan pasar de largo todo lo
que se dice, quizá estén muy ocupados, quizá no les interesa o lo han
silenciado porque no hallan la forma de relacionarse. Lo que si es cierto es
que mantendremos contacto los que en verdad tienen la voluntad, celebraremos cuando
haya oportunidad, debatiremos largo y tendido, siempre en busca de claridad, ahí
estaremos como observadores, lectores, como una energía que fluye.
Pude ser renuente y
no aceptar la invitación, pero soy tan frágil como cualquiera, hoy estoy y
mañana quien sabe. Debes disfrutar el tiempo, los seres humanos necesitamos de
otros para construir. Soy ese laboratorista a medias, que le tenia pavor a la
sangre y ahora mis ojos la ven a todas horas en las noticias, debemos
adaptarnos a los tiempos que vivimos, soy una persona que está dispuesta a
conversar si hay alguien del otro lado.
Volveré a cantar con
alegría en este día que se ve nublado, pero que tiene un mensaje, una invitación
para no ser tan indiferente, engreído, pesado. Solo déjate llevar por la
inercia de las intenciones, no ignores, no rompas la línea de comunicación, no
digas que no tienes tiempo, ni se te ocurra buscar excusas, han pasado veinte tantos
años seguro eres más sensible, maduro, analítico y preciso, seguro tienes
muchos planes, muchas metas, entonces solo es cuestión de querer mantener un
espacio de realidad que no puedes editar y borrar de tu trayecto.
Recuerda esas mañanas
frías y no dejes que la tarde te alcance.
Excelente crónica, buen análisis y mucha verdad.
ResponderBorrarSaludos
ResponderBorrarEsperamos el Laboratotista vol. 2
Crónicas musicales previas al reencuentro.