Pequeña estructura.
El manifiesto del
ego por kilo llega con fuerza a todos aquellos que necesitan llamar la
atención. Es peligroso tener un delirio de vanidad en estos tiempos donde
necesitamos un espacio de paz, los intereses deberían de cambiar, pero es mejor
desaparecer con tal de seguir con el deseo impropio de destacar sin importar
que pase en el entorno. La bascula queda atónita al sentir la arrogancia de aquel
sujeto que desparrama lo que quiere evitar, se asoma su altanería con solo
sonreír y repetir lo que realmente no ha alcanzado, felicidad que esta en
proceso y que no termina por cuajar en aquellas entrañas que solo intentan
ocultar tristeza.
Hace tiempo que no
te interesa lo que pasa, no sabes que tanto, la onda expansiva nos ha
transformado en voces que repiten exactamente lo mismo cuando el presente es
una hoguera que nos invita a pasar sin miedo, sentirás como te arde la
conciencia, porque tus acciones son espadas que perforan la razón, tus ojos no
podrán asimilar lo que ven y en tus oídos retumbarán los versos más increíbles
de la verdad que tanto has llorado e ignorado. Sigues experimentando con esas
habilidades que son apenas un ensayo inconcluso, te aprovechas de la bondad y
crees abiertamente que eres una gracia infinita, pero sigues atorado en esa
silla, estas obeso, el ego es mucho y no quieres ponerte a dieta, sigues
pensando que eres indispensable y necesario para que el mundo gire, la
desfachatez es tanta que no puedes desarrollar alternativas para encontrar algo
que estabilice ese sobrepeso que te está causando intolerancia.
La belleza es
subjetiva, es un caudal de confusión y el morbo te encadena, atrayendo a los
que creen en tu filosofía, el deseo carnal te tiene envenenado, lo negaras,
pero es evidente que solo quieres seducir y satisfacer tus necesidades. No
piensas en otra cosa, el calor de tu cuerpo te convierte en un lobo feroz
buscando a la presa perfecta, mientras el disfraz de oveja te queda ajustado.
Eres el villano con caballerosidad improvisada, eres ese diablo que tiene
matices de ángel, eres un verdugo en las historias mas endebles del ser. Así como tú, hay miles que solo quieren dejar
huellas en las pieles y estremecer al amanecer para levantar esa personalidad
perversa, tantos que han pasado por tus promesas y gemidos agudos, que te
sientes libre para seguir persiguiendo almas de intenciones buenas.
Te bajas la bragueta
y te encuentras con esa pequeña estructura que te domina, que te convierte en
ciego y provoca que manosees sin piedad a todos esos cuerpos que no te han dado
permiso, violentas con tal de sentirte un héroe, pero la hoguera te sigue
esperando para sacar todos tus secretos, el aroma del humo nos contara que tan
inocente o imprudente eres, pedirás que todo esto termine, pero no habrá
multitud que se apiade de tus repentinas disculpas. Te desnudas y te asustas,
al ver que todos te observan con ese clamor de justicia, quieres despertar,
pero esta vez no es un sueño, esta vez lo que queda de tus huesos serán
alimento para las voraces aves que desde hace tiempo han rondado tus
pensamientos enajenados de sudor indecente y besos robados.
Los kilos de ego
desaparecerán, se irán pudriendo y poco a poco quien quiera de tu carne se acercará
y comerá, solo será alimento, que nutrirá seres y después llegaras al punto del
ciclo donde tengas que abonar, pero eso no será posible, porque no hay lo
suficiente para cumplir con esa función. Ya no habrá rastro de ti, quizá
intempestivamente alguien recordara tu dudosa reputación y se alejara con esa
incomodidad que dejaste impregnada en este espacio reducido y caótico.
Desapareces y nadie
lo nota.
Comentarios
Publicar un comentario