Indomable.

 

Cuando las palabras resuenan en ese espacio vacío, te da pánico el saber que no hay una pizca de razón para entender lo que esta sucediendo. Podemos celebrar que la angustia se convierte en alegría, que el peligro ha pasado, lo terrible es regresar al ruedo sin tener conciencia y olvidarse de lo que tiene un significado sagrado, regresar a la cotidianidad como si fuéramos inmortales, no comprender el impacto que el temor causo y que sigamos con el mismo ritmo acostumbrado.

¡¡¡Vaya indiferencia!!!, insensata manera de no tener una reflexión ante las lecciones y pensar que hemos triunfado cuando la batalla continua, cuando es preciso sacar el escudo y las flechas y recordar las estrategias que la vida nos ha brindado. El egoísmo es protagonista de tus acciones fatalistas, de tus palabras eufóricas y de tus actos insostenibles por el miedo arraigado y la exageración acumulada. De repente todo volverá a estar bien, dejaremos de atender lo que necesita un espacio constante de paz, te fundirás en dilemas intermitentes y no encontraras motivos para detenerte y gozar del tiempo que te corresponde.

Mientras tanto tendremos que recoger cada fragmento de un caótico escenario, vivirlo y sentirlo, establecer contacto con esos dolores profundos y rescatar lo primordial. Nadie se dará cuenta del estado revoltoso que estas viviendo, todos están sometidos a los pendientes diarios, a los delirios de persecución inventados, a los enjambres que se forman por todos aquellos pensamientos atrofiados. Estarás magullado y resistirás porque estas consciente que todo es temporal, que la vida tiene que fluir, que no todo es miel, que la manera de trascender es respetando y aceptando con claridad lo que pasa y puede suceder.

Todo resuena como si tuvieras una turbina a dos metros de distancia. Es un ruido que te envuelve y te obliga a contener emociones y pensar como actuar para que las reacciones sean buenas. Vas registrando cada movimiento, lo analizas y estudias las posibilidades. Te quedas estático e imaginas que todo flota, mientras la tristeza te atormenta y te revela que hay enseñanza, que hay una energía que debe inspirar para romper moldes y conectar con la gente que amas, no todo es trabajo, presión, discusión, rigidez y solemnidad.

Todos tenemos una explicación y podemos estar de acuerdo o no, pero lo que es una realidad es que todos sentimos de manera diferente, depende mucho de lo que hemos vivido y de qué forma hemos conseguido salir adelante. Por eso debemos tener en cuenta como no estropear los momentos de esplendor y como saber poner límites para que todos convivimos en armonía, entender que no todo puede resultar fatal y que también es cuestión de actitud. Quieres sentirte satisfecho entonces comienza por ordenar tus prioridades y pon fin a lo irrelevante que suena y que no suma.

Te vas recuperando con sofisticada invención y lo peor es que piensas en el futuro sin disfrutar el presente. No entiendes que la vida es aquí y ahora, que hay quien requiere de tú atención, que alguien necesita de tus abrazos, pero al final no das eso que tanto pregonas porque las exigencias te convierten en un monstruo indomable. Hay quien se la vive en el trabajo y esta fuera de la oficina y lo único que sabe hacer es hablar de trabajo, no hay nada más interesante que eso, no hay otros panoramas, no piensa en lo vulnerable hasta que algo pasa y se prenden las alarmas, no comprende que hay mas temas importantes que respirar.

Todo sigue resonando en los huecos que son profundos, estrechos y ásperos, mis palabras resuenan, pero ya eres pura indiferencia.  

 

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