Miel.

 

Quiero que me untes la miel que transpiras, quiero que batas cada centímetro de mi existencia que lo hagas con la fuerza de tu mirada, quiero que te atrevas a sentir lo que se manifiesta en mis emociones, deja que tus manos recorran todas las dimensiones que me conforman, embarra la miel en esta piel que es paciente, por favor quítate los impedimentos y acepta los argumentos que son palpables, no intentes huir, no quiero que te vayas, necesito escucharte mientras la miel se resbala por los estrechos caminos de mis pensamientos solidos y genuinos.

No dejes ni una sola gota de la sustancia viscosa, busca la manera para que la miel cubra hasta mis pasiones más desordenadas, después bésame con esa calma que tanto proclamo en cada uno de mis actos, no tengas miedo, no niegues lo que esta pasando, no dudes, no dejes que la incertidumbre entre y nos asuste. Permite que la melosidad nos deje al descubierto en este mundo lleno de amargura, déjate querer, dame esa oportunidad de conocerte y decirte mis verdades.

Quiero sentir tu respiración. Después pregúntame lo que quieras, no pienses tanto y lanza esos dardos a la conciencia que esta despierta, desenreda lo que en el corazón esta revuelto, conserva la serenidad, no sientas esos temores, nuevamente pasa tus manos por todo mi ser, encuentra el sentido de la energía que no se puede truncar, siente como las coordenadas se encienden y te buscan porque eres una razón fuerte y exacta. Siente esa miel que se vuelve una especie de ungüento, no dejes de untar, continua con tesón y espera a que las respuestas salgan con mesura y gentileza. Sigue traspirando como si estuvieras corriendo en la playa, no pares, necesito un poco más de tus movimientos certeros y tiernos.

Es posible que terminemos empalagándonos, pero es necesario para que no terminemos desconociéndonos, deja que las abejas vengan y se posen, no dejes de hablar, sigue embarrando la fresca miel de tus sensibles sucesos. La dulzura nos va dando la pauta para descifrar el acertijo, ve como me voy convirtiendo en un accesorio de la naturaleza, analiza cada una de mis respuestas y acércate con esa seguridad que te caracteriza después límpiame y regrésame a la vida para que juntos descubramos los motivos que nos hacen vibrar alto. No paremos de reflexionar y continuemos recolectando la miel que desprendemos.

Lagos de miel son los que persisten en la mente, esos que pueden dejarnos paralizados o nos dan el impulso para entender. Mientras el corazón lata seguro que la miel no dejará de salir de nuestros sentidos, nos desbordaremos sin piedad, nos perderemos por noches enteras, iremos en busca de nuestros lugares predilectos, ya no podremos dar marcha atrás, todo estará dicho y la miel será una señal emblemática de lo que fue un universo de silencios y adivinanzas.

Un día llegará la claridad y nos daremos cuenta del espesor de la miel, estaremos frente a frente y será el momento preciso para descubrir que significa todo esto. Tus ojos serán la guía para saber que andador es el idóneo para buscar un paraíso lleno de flores, de ese polen que a algunos hace estornudar, pero que al final nos vuelve en seres de miel sin excusas ni pretextos. Después volveremos a comenzar el ritual de untarme y querer saber más de mí, solo te pido no vengas con miedo, ven decidido a encontrar respuestas a tus frases directas, ven sin muros en el alma, ven convencido a que encontraras algo que te de paz e instantes de felicidad, solo nos queda probar de nuestras mieles sin tormentos.

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