Cretino.

 

No puedo tener el papel de cretino, de un inverosímil loco en busca del atajo, no puedo ser aquel cruel protagonista que solo piensa en su placer, no quiero ser el duende que solo hace maldades por simple diversión. No atentaría contra lo que me parece un gema preciosa e invaluable, no lastimaría ese corazón que late constante, no dañaría lo que es una llama intensa y genuina.

El granizo cubre toda la ciudad, es una tarde singular y espera que tus pasos marquen la sensatez en esos caminos blancos que están impregnados de una locura selecta, tus ojos brillan y predicen tantas cosas, tus labios húmedos se mueven para balbucear una frase tierna, tus manos frías se quedan al borde del pasamanos en busca de otras que están perdidas bajo la tormenta. Parece que no habrá forma de salir y escapar, entonces tendrás que buscar una manera de que el tiempo no te hostigue y te ahogue en la desesperación, tendrás la oportunidad de pensar con puntualidad todo aquello que has dicho y has reflexionado junto a la almohada cariñosa y esperanzadora. Querrás un poco de mesura para trasquilar esas ideas aventuradas y esos sentimientos correctos que temes digerir.

Yo estaré esperando a que la obscuridad me cubra mientras pienso en ti. Pediré que pronto encuentres el sendero que te haga volver con bien, pediré que ese pequeño cuerpo este intacto ante las inclemencias del tiempo, que tus virtudes te lleven a tomar trayectos maravillosos y que en esos episodios sonrías con soltura. Procuraré tener viajes astrales para cuidarte y saber que estas en condiciones idóneas para seguir con la travesía, ahí estaré sin que te enteres, lo hare por la bondad que me impulsa y por lo que siento en cada una de mis células.

Los ríos nocturnos se llevan todo lo que no tiene un lugar especifico en esta realidad. Al amanecer percibiremos un colosal estruendo que nos hará reaccionar, que nos hará cuestionar cada movimiento, que nos hará improvisar para no quedarnos atrapados en ese domo. Tendremos que tomarnos de las manos, estar lo mas cerca posible hasta sentir nuestra respiración, será una especie de ritual, una realidad extrema que por un momento nos someterá a recordar las advertencias de la conciencia, después nos dejaremos llevar por el sonido de las corrientes salvajes, seremos parte de la naturaleza, de la asombrosa respuesta.

No seré ese cretino que derribe los puentes, destruya los jardines o persiga la inocencia de los atardeceres que construimos con sutileza y cariño. Seré un ente de luz que beba con paciencia todos los dichos y los hechos, seré el guardián que devore todo el veneno y aguante toda batalla, me perderé entre los arbustos de tu ser, vigilaré cada ángulo, cada rincón, cada respiro, con tal de que regreses a tus adorados aposentos. Si me vuelvo loco será por resguardar cada poro, cada fragmento que lleva tus poesías, tus discursos, tus caricias, un loco que haga lo correcto para que estes bien.

Nuestros días están atados al calendario, vivimos los mismos minutos, pasamos las mismas horas, quizá pensemos al mismo tiempo en ese punto lejano y a la vez cercano, es posible que te rías de nuestras anécdotas, que cierres los ojos, que escuches esa canción, que vayas a aquel lugar, que imagines mi voz, que no sepas que está sucediendo, que esperes una señal nítida que venga del cielo y creas esta historia. Todavía quedan restos de humedad, quedan esos instantes arraigados en lo que es el fondo de un nuevo despertar, este contenedor no se puede vaciar, porque no seré aquel cretino que arruine el presente y la construcción de lo bonito.

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