Bájate del trono que te adjudicaste en aquella fantasía de domingo, entrega todos los accesorios que por algún momento te hicieron brillar y después márchate con esa cara desencajada, toma por la vereda más estrecha y piérdete con el sufrimiento que te encanta repartir de una forma irónica y manipuladora. Ya habrá tiempo para tus lamentos y recorras con disimulo tus aprendizajes que al parecer están de adorno, sigues insistiendo en eso que no tiene ni pies ni cabeza, son complejos e inventos tuyos, el día que las campanadas de la razón te despierten esos ángeles inocentes estarán muy lejos, ya no te podrán oír. Quieres petrificar todas esas añoranzas, deseas ser el centro de atención, necesitas el nombramiento que te haga sabio, pero las posibilidades se han diluido entre los cantos ancestrales de tus quebrantos y las manifestaciones de la arrogancia que no te deja pensar con claridad. Eres el soñador que por el mundo va y das vueltas innecesarias para triunfar en corazones que...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci