El conquistador.
Todos los sucesos se
desprenden de las ocurrencias magistrales de un conquistador con ideas
descontinuadas y persecuciones insensatas, es ahí que todos se extravían y se
descomponen ante la tristeza de las alucinaciones de seres incomprendidos y
desilusionados, destrozados quedan sus corazones por las altas expectativas
inventadas.
Esas tardes de
verbena han quedado atrás y en algún momento de la vida nos sorprendernos de
nuestras actitudes, lloraremos con enjundia, nos desprenderemos de todo aquello
que nos parece desigual, la redacción de nuestros recados no llegará al
destinatario, seremos caricaturas grotescas y nos moriremos de risa cada vez
que podamos.
El desprecio es la
incertidumbre de una mente confundida y es algo que va matando la verdadera
razón de lo que un día fue una relación comprendida y sumergida en ideales, que
dolor de cabeza es el que vaga en las intenciones escondidas en un ente con pensamientos
divididos y exagerados. No quiero ser el personaje que incendie la casona con
todos los recuerdos y las conversaciones que se acumularon durante varias
semanas, no quisiera ser cruel y poner un remedio a todo el alboroto causado
por esos miedos arraigados de heridas profundas. Desde aquella hora caprichosa
en donde el entendimiento se perdió y se reventó, todo se quedó en una órbita
alejada y que no será explorada una vez más.
Deseo que la
historia fuera diferente, pero en este debate no hay sitio para
reconciliaciones, los conflictos reales o no, se van desarrollando sin
posibilidad de claridad y ahora espero la próxima publicación donde se
determine el final catastrófico mientras la arena me cubrirá los pies y me dará
la serenidad que en ocasiones es necesaria ante los cuestionamientos hirientes
del conquistador derrotado.
El dolor es
inminente y las conclusiones se van marcando en el mapa que está cubierto de
estrategias imaginarias, cansado y deprimido se ve aquella presencia de bondad
y relevancia que se pierde en las tormentas, en los charcos, en los vientos irreverentes,
que osadía del tiempo, que imperfección tan extraordinaria nos muestra el
verdadero rostro de los que van dejando granadas, susurros groseros y versos
sin contexto.
Amor es lo hay
detrás de aquella montaña, pero no estas preparado para explorar un universo
que va floreciendo en interpretaciones honestas, si te atreves a cruzar, quizá
serás expulsado y señalado por todos los aliados de la claridad, quizá debas de
reconocer tus infinitas equivocaciones y confirmar que tu papel de conquistador
sólo fue un sueño seductor que solo duró una noche.
Todas las miradas se
perderán y en algún punto se encontrarán, el aire será fresco con olor a
grosella y la fiesta cubrirá todo lo que fue gris, cada uno estará en sus
territorios e impondrá sus fronteras, cada quien tendrá su versión de los
hechos y no habrá poder humano para que eso trascienda en imágenes infinitas y
brillantes. La pesadez poco a poco desaparecerá y la congoja será cosa del
pasado, habrá tiempo para reescribir lo que un día fue y terminó por disolverse
de un solo golpe, aquel conquistador renacerá en forma de nube, de fuego
amenazante, de un león desesperado por comer.
Sinceramente me
encuentro en un momento donde la libertad para amar es un camino digno de
disfrutar, de saber que estamos aquí para ser felices, para acercarnos a lo
virtuoso del ser y estar. Todos los días hay cambios y lo que debes hacer
es vivir con los ojos bien abiertos y saber que tus acciones pueden desencadenar
historias que rompan la frecuencia esplendorosa o la lleven a galaxias
inimaginables.
Si quieres encarar la
realidad entonces conquista lo que está en tu interior ajetreado y después resuelves
eso que es inestable.
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