Caras largas.

 

Mira el ridículo que hemos hecho por no entender que el orgullo es un obstáculo que rompe todos los lazos. Ahora es demasiado tarde para restablecer una conexión verdadera, no estamos interesados en sentarnos a venos nuestras caras largas y mofarnos de una forma silenciosa tratando de componer el camino que por algunas razones insensatas se fueron desmoronando, quizá te estes tomando un tiempo de reflexión, pero levántate y olvídalo, ya que de nada servirá, porque comenzó a salir el sol y hay una infinidad de limites expuestos. Ni siquiera pienses en una remota reconciliación, no la habrá, no hay motivos para entablar una conversación amena y divertida, creo que la inmadurez que arrastras es la responsable de tan hartera decisión, de que servirá acordar y después tirarnos al drama por estupideces.

Ya no estoy dispuesto a tragarme tus infinidad de indirectas y tus insípidos mensajes provocadores que solo reflejan la inseguridad que alimentas, ya basta de entretenernos en audaces preguntas huecas, de buscar la manera de sabotear y de según perjudicar, esos malabares no funcionan ni aquí ni en China, ya es momento de trascender y subir de nivel, al nivel de una paz mental y una realidad intrépida y categórica que nos haga ponernos en el sitio y en el papel indicado. Si nuestros caminos se vuelven a cruzar es porque realmente tenemos una misión y un aprendizaje en conjunto, de lo contrario nos quedaremos en espera de nuevos mundos y te agradeceré el que hayas coincidido en mi historia.

Nuestras caras largas desaparecerán al tener claro que somos diversos y que las cosas en ocasiones no son como deseamos, la comprensión hará su labor en nuestra energía y haremos un debate interno que nos lleve a conclusiones precisas, esas caras largas quedaran en el pasado y nadie volverá a tocarlas, serán una anécdota enriquecedora y fundamental para toparnos en otra vida. Mientras tanto tendremos que afrontar el presente sin tanta faramalla y discordia, la prudencia nos dará una dosis de genialidad, bondad y educación, no pienso en las esperanzas ni en las probabilidades solo quiero continuar remando hacia la orilla de la inmensa serenidad.

Cierro la puerta a la petición decorosa de una platica y un ciento de tazas de café, por ahora estaré ocupado cerrando el año, pensando en un futuro inmediato, en planificar como superaremos los retos y en que circunstancias estarán todas nuestras fortalezas. No tengo otra opción que solo atender lo que tiene importancia y lo que requiere una solución real, después habrá tiempo para esparcir los temas pendientes que son una cotidianidad en la esfera de la terquedad y la indefinición. Por ahora no estoy disponible, la agenda esta repleta de compromisos, reitero no quiero ni pensar en caras largas, solo quiero estar cautivo en una inmensa burbuja de cariño y ecuanimidad.

Algún día volveré a ver el atardecer en aquella avenida repleta de personas corriendo para hacer sus deberes, sentiré el aroma de la indiferencia y borrare con sutileza todas las esas aventuras que no has contado, porque sigues con la careta de ser un gran personaje lleno de sabiduría y de eso no hay duda, pero hay cosas que guardas como si fueran un tesoro que no se pueden compartir, quieres saber la vida de los demás, pero la tuya la metes en un portafolios impenetrable y eso es una jugada siniestra y ventajosa. Ya es momento de terminar con este escrito lleno de puntos irrelevantes, es momento que cada uno de la vuelta hacia el siguiente escenario y remueva sus pertenencias para continuar con la búsqueda constante de las ridículas e imponentes caras largas.

 

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