Tétrico.

 

En ocasiones desconocemos lo que pasa por la mente de las personas, lo que esto influye en su vida diaria, al final nos gusta suponer, hacer preguntas fuera de lugar, presionar de alguna forma para enterarnos de lo que pasa, es una tremenda equivocación, porque siempre hay motivos suficientes para callar o para comunicar con lujo de detalle, eso ya depende de las condiciones y la confianza que se va gestando.

Cuando nos enteremos de ciertos detalles, optamos por desaparecer o estar ahí para apoyar, la mayoría se va, porque expresan que es lo mejor, que hacen lo posible por dar el espacio al doliente, que no quieren interferir en su estado de ánimo, que respetan, porque saben que es lo que se siente, de esta manera se van haciendo historias poco creíbles y solo unos cuantos se quedan a observar y en su caso a escuchar. Los que se fueron es muy difícil regresen para indagar, para abrazar, para dar palabras de aliento, para devolver un poco de todo el cariño recibido en sus momentos difíciles, ellos siguen su camino como si fuera el único, no les importa girar la mirada y dar un manotazo para que todo se sacuda y esas almas confusas se despierten y se den cuenta de la realidad.

Cuanto ego hay en cada lugar, cuanta hipocresía, cuanta falta de amor, cuanta desfachatez, es un incesante fuerza obscura que se apodera de los corazones, que nutre con envidia, desamor, enojo, insatisfacción todo aquello que alguna vez tuvo brillo, de repente la bondad queda desvanecida en un desierto atiborrado de serpientes venenosas, repleto de aspavientos, de chismes, de una amplia gama de actitudes estúpidas, todo se va dividiendo como si esa fuera la consigna de aquellos infelices que todo señalan , de todo se quejan y todo quieren controlar.

Terrible pongas palabras en la boca de aquel que solo expresa generosidad, que tétrico armarle su historia de una manera escandalosa, ese personaje que solo despierta con el afán de hacer el bien y encontrar valor en su existencia diaria, es el mismo que sufre ataques desmesurados, es el mismo que sueña con que todos seamos felices, es el que en ocasiones se pierde en una burbuja llena de paz, no quiere dar explicaciones y menos contar sus interminables episodios, quiere reservarse, quiere respirar en la quietud, pero las flechas siguen pegando en su piel gruesa, son ellos los que insisten en saber que pasa para saciar su hambre inoportuna, son ellos los que quieren saber para salir corriendo.

Los planes del próximo sábado tendrán que esperar, pues la pereza se ha postrado en el carrusel del generoso, ha decidió quedarse a esperar a la paciencia para dialogar y encontrar soluciones a todos los dimes y diretes, creo el debate se prolongará hasta el domingo y alguien como siempre pedirá tregua. Es así como el sonido de unas gotas de agua comenzaran a oírse por todos los rincones de la casa, se comenzará a formar charcos, ahí se reflejarán los recientes poemas que se han escrito, las pláticas insensatas, las altanerías diarias, ahí podremos descubrir un poco de lo acido que es el humor de aquel sonámbulo, de aquel trovador sin esperanzas, de aquel amigo olvidado, de aquel ser que solo quiere esclarecer lo que sucedió aquel día de invierno.

Mientras lo que suponen estarán tomando café con unas deliciosas galletas de chocolate, esperan noticias fehacientes de lo que sucede en aquellos hemisferios incomprensibles, desobedientes, tiranos, selectivos, insostenibles y descuartizados. Ahí en ese quirófano ficticio estarán acechando los deseos por saber que es lo que ocurrirá en treinta días, en cinco años, en tan solo siete horas y la suposiciones irán en aumento mientras el insufrible cuenta sus cientos de amoríos y su inmunidad al desamor.

 

 

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