Un silencio espeso.

 

Asumir los papeles que se van presentando con inteligencia y establecer la ruta para llegar a los objetivos. Suena fácil, pero es complejo comprender que pasos seguir cuando la incertidumbre te va carcomiendo y dando señales de que el camino será difícil entonces debes recurrir a todas las lecciones que has pasado y encarar los retos.

Necesitas ser responsable de cada una de tus acciones y proponerte a reactivar todos esos puntos que has olvidado por la congoja y la pereza, debes de terminar con las pausas y acelerar los regresos triunfales a aquello que te hace feliz, pero he de confesar que pasaran una infinidad de cuestionamientos por la cabeza, que el corazón te hará saber si es lo correcto o no. La verdad hay un momento en que desistes y te pones analizar opciones, porque te cansas, te fastidias, te paralizas y no quieres continuar en eso que ya todo mundo hace, en un ambiente hostil, en algo que se volvió moda y que todos quieren resaltar. Ver rostros llenos de soberbia y exhibir lo que otros no hacen es una manera caótica que es repugnante, algo que comencé a hacer con entusiasmo se ha convertido en un martirio.

Es por eso por lo que los tenis están descansando en ese armario repleto de oscuridad, las medallas obtenidas están ahí viendo pasar el tiempo, quizá implorando que pronto lleguen otras más, pero por ahora solo habrá descanso y reflexión respecto al tema, no quiero forzar algo que no me da satisfacción. Creo en la constancia y disciplina, pero también es justo que nos demos cuenta de que hay que detenernos para resolver ciertos conflictos internos, buscar la solución y desempolvar la posibilidad de comenzar a trotar.

 Todos hemos sentido esta sensación de incomodidad, esos focos rojos encendidos nos hacen perpetrar en razonamientos que nos alimentan el pensar que lo mejor por ahora es darnos un respiro para analizar con cautela lo que puede venir. Parar es una decisión complicada, pero es inteligente al saber que no hay animo para ejercer la actividad de forma plena, quizá habrá voces que te interroguen, pero el bienestar es lo importante en este punto de espera. La meta estará ahí ansiosa por ser cruzada, quizá sea el detonante que un día te inspire a correr unos cuantos kilómetros, hoy solo quiero escribir, leer, pensar en alternativas, en continuar realizando otras actividades que hagan que las situaciones avancen.

Asumo la decisión y sigo creciendo en otros aspectos. También espero a los que con locura han seguido mis pasos, ellos requieren sus espacios para encontrar las piezas de su rompecabezas. Estamos en un momento de definiciones y contradicciones, estamos en un momento donde invalidamos y queremos acceder a otras cosas, nos encontramos flotando en una líneas en movimiento constante, no hay nada claro, el tiempo será un aliado fundamental para explorar las alternativas, las encomiendas, las sugerencias y las probabilidades, estamos en batallas que pocos entenderían y que solo unos cuantos afrontarían.

Ojalá pronto necesite sentir el frio de la mañana, esa adrenalina al saber que el cansancio llega a molestar las piernas, el impulso que haga florecer el motivo que me lanzo por primera vez a correr. Mientras eso sucede estaré divagando por pensamientos selectos y trivialidades, por borradores y pequeñas freses, por conversaciones insensatas y certezas frágiles, por cancelar reuniones y fortalecer los planes para escapar a tomar el sol en medio de un silencio espeso.

Cuando algo se ha vuelto un circo es momento de retirarte el tiempo que sea necesario hasta que el panorama cambie y te incite a restablecer la conexión, por ahora el armario resguarda el atuendo de las carreras interminables.  

 

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