Mentiras.
Tantas mentiras que nos cuentas con tal de encajar en un mundo que de
alguna forma funciona y estas acongojado por los disturbios que han estallado
en las calles mientras insistes en condenar tus decisiones absurdas, piensas
que la soledad en la que vives es producto de las malas intenciones de los demás
y no aceptas que estas equivocado. Te rehúsas a pensar que la verdad te revuelca
cada noche y prefieres desahogarte con aquellos placeres que no se comentan,
pero la mayoría sabe.
Tienes pocas alternativas para explicar lo que te tiene al borde de la depresión,
revientas las posibilidades de ayuda, vives entre cajas de cereales y botes de
leche, es lo único que ingieres para sobrevivir en un campo donde las ideas ya
no abonan y al parecer es la única opción valida que resiste tu mal humor. Llevas
cuarenta siete días ocupando la misma ropa y escuchando aquellos discursos de salvación
de un fulano que no tiene claro lo que es una rebelión. Después de atentar en
aquellas oficinas, te escapaste entre el humo y los gritos, cumpliste con el
objetivo, corriste como nunca, te metiste a las instalaciones del metro y no quisiste
saber más, esa era la encomienda, provocar caos y no tener piedad, llegaste a
casa asustado, cansado, arrepentido, sabias que te pasaste de la raya, pero no había
reversa. Desde aquel día nadie te ha venido a buscar, tienes malos
presentimientos y los únicos que tocan a la puerta son los repartidores del
supermercado que te dejan dotaciones de leche y cereal. Ni siquiera le contestas
las llamadas a tus padres, te creen desaparecido, pues ni ellos saben tu dirección, desde muy pequeño decidiste ser
un disidente hostil y nada apto para convivir, saliste a realizar destrozos
cuando apenas tenias quince años, ya ha pasado una década y sigues en la misma
rutina, desear ver caer a los gobernantes y distraer a los colectivos con supuestas
irreverencias, así lo dicta el jefe, el que paga, el que mueve los hilos, en el
fondo el sabe que estas bien y que regresaras cuando se te pase el miedo de
casi caer en manos de esos que quieren alzarse el cuello con estadísticas maquilladas.
Se acercan las elecciones y sabes que viene mucho trabajo por hacer, tienes
que reponerte del golpe emocional y sacar esas fuerzas que por años te han
mantenido como líder de los que apenas empiezan con las inquietudes de desestabilizar
e ir en contra, así comenzaste con esas agallas y después lo viste como
negocio, pues la paga es buena y puntual, solo repites la estrategia en cada movilización
y todo lo conviertes en una catástrofe, eres hábil para reventar mítines, marchas, reuniones,
sabes como romper la calma , eres un as en marcar el ritmo y poner en jaque a los
poderosos. Quizá naciste para ser el obstáculo de aquellos que solo tiene intereses
a costillas de la sociedad reprimida y mareada, tu no te crees todas las tonterías
que inventan y sumergen mentes en discursos huecos e insanos, sabes que eres la
contra de un sistema fermentado en estupideces y es por eso que tus mentiras
son sofisticadas para poder vincularte con el mundo, para poder sentir un poco
de afecto por alguien, para no sentirte rechazado, tienes que ser un mentiroso,
ocultar tus pretensiones y acciones, debes aparentar un porcentaje de humildad
y bondad, porque sabes que al primer grito de guerra tienes que dejar un
disfraz desgastado y salir a combatir las conveniencias de un bando que solo
quiere hacer daño y obtener ese poder que gozan los osados, eres una marioneta
en un escenario obscuro y sin expectativas.
Quizá para la próxima te agarren, pero mientras vives oculto y cuidándote,
porque nadie más lo hará y el siguiente objetivo lo ira dictado el tiempo.
Comentarios
Publicar un comentario