Observe por
el estrecho agujero de la pared. Me he quedado pensativo al ver como esos dos
se han besado y se han manoseado hasta los apellidos, no entiendo la razones
que los motiva a actuar de esa forma y después actúan como nada hubiera
ocurrido, me siento angustiado, pero nadie se ha percatado de este agujero
indiscreto que me tiene pendiendo de un hilo y mis malas intenciones han despertado
y han atrofiado mi prudencia.
Esta información
es valiosa podría chantajear al dizque jefe y sacar ventaja de sus idilios amorosos,
pero no tengo la sangre fría para actuar de mala manera, prefiero que el
destino se encargue y se disipe esta traición. Que tipejo tan desagradable
engañar a su señora con esa chica desalineada y de un aspecto libertino, simplemente
es el típico hombre que se aprovecha de las circunstancias, de su poder, de su posición,
promete y no cumple.
Mañana mismo
comprare yeso, silicón o cemento para tapar este agujero que me ha dado motivos
para sobrepensar e inventarme historias improbables, no debo caer en juicios
malintencionados, no quiero etiquetar a personas sin tener argumentos claros,
pero lo que vi es suficiente para maldecir al susodicho y pobretear a la
jovencita, estoy estresado, pero quien me manda andar de fisgón, solo quería
ver si el jefe estaba ahí y aprovechar para ir a desayunar sin apuros, ahora hasta
el hambre se me fue.
Solo pienso
en doña Teresa y su confianza transgredida por un monigote que se besuquea a su
secretaria, si se enterara seguro le pediría el divorcio o no le dará importancia,
o quizá también ella tenga sus embrollos. Ella que es una gran mujer y se
preocupa por los empleados de esta empresa que se ha sostenido por décadas, la conocí
cuando apenas estaba embarazada de su primogénito, ya hasta se graduó el
chamaco, después ella se encargó de recursos humanos, pero después de su
intento de secuestro prefirió quedarse en casa y hacer valer su posición de
señora y accionista. Es en ese momento dicen que don Genaro comenzó con sus travesuras,
hasta hoy para mi eran rumores, pero hoy supe que es un desgraciado.
Me asignaron
esta pequeña oficina desde hace diez años, mi función es mantener el edificio
impecable y da la causalidad que estoy junto a la oficina del patrón, me siento
devastado la buena impresión que tenia de él se ha derrumbado, no se ni que
pensar. Yo no le podría hacer eso a mi Marianita, no me lo perdonaría, no tendría
esa viveza para engañarla, me ha soportado por veinte años y fue amor a primera
vista, recuerdo cuando llego como jefa del escuadrón de limpieza y comencé a
cortejarla hasta un día acepto mi invitación a cenar, que romántico, que bonito,
hasta que ella decidió renunciar para dedicarse a nuestra familia, solo cuento
los días para jubilarme y no separarme de ella hasta que la vejez nos canse, recuerdo
que hasta los patrones fueron padrinos de nuestra luna de miel.
Pero ahora
veo que don Genaro es un diablo con carita de ángel y doña Teresa una víctima
de un macho sin escrúpulos. Me duele tanto lo que vi, que no sé qué hacer, quizá
me lo guarde, quizá se lo cuente a Mariana, quizá mande un correo anónimo a la
señora o simplemente tapare el agujero que me ha provocado una encrucijada y un
tormento del que no podre escapar.
Es
momento de hacer mi rondín y verificar en que área esta esa señorita aprovechada
y descarada, tomare nota y seguiré alimentando mi drama al grado de regresar a mi
oficina y encerrarme para no saber del mundo y las terribles consecuencias de
lo que acabo de ver.
Comentarios
Publicar un comentario