Marañas, titeres y absurdos.
No puedes ser aliado de la altanería cuando la razón no
puede ser engañada, cuando irremediablemente esta te da de bofetadas y no sales
de ninguna forma de aquella trinchera que has idealizado. Ahora que está de moda
aquel término de conflicto de intereses no puedes hacer olas cuando hay cosas que
permanecerán intactas hasta el fin de los
tiempos.
No puedes hacer que tu sentimiento dicte a tu mente lo que
crees y no lo que realmente es, pero hay individuos que quieren tener el
control de todo hasta de tus relaciones personales y lo peor es que esto lo toman como una traición
y lo cuentan a su conveniencia al final de cuentas tienen que ser la víctima,
cuando esto solo es producto de inseguridades y de conceptos con poco análisis.
Si en definitiva todo mundo tiene derecho a ser feliz de la
forma que elija y también hay que buscar la armonía del entorno, no puedes
poner bardas cuando tú no eres parte de una problemática real o existencial, no
puedes ser grosero por el simple hecho de los errores de otros.
El que quiera percibir la paz en su plenitud debe de ejercer
un acto de autocrítica y confesarse ante un espejo que tan bueno o malo ha sido
con su proceder, el que quiera tener una amplia comunicación debe romper todas
esas telarañas que solo dejen monosílabos, el que quiera comprensión pues que
comience por hacer lo mismo con su presente y quedar claro en lo que hizo en el
pasado, si te vas a sentir mal o atacado pues no hurgues donde no debes.
Los humanos somos tan complicados porque caemos en las
terribles suposiciones y comparaciones y eso no vale de nada, lo que en verdad
tiene sentido es aceptar a las personas tal y como son y no buscar responsables
de nuestros actos, de nuestra paranoia, de nuestros silencio, afrontemos cada
parte de lo que somos y reconozcamos nuestra autenticidad.
Cuando se quiere se puede, no puedes poner de excusa el
tiempo cuando tú eres el amo y señor de él, debes de crear un espacio donde
puedas compartir y no dejar de ser, simplemente debes desempolvar el concepto
de honestidad para ti y después para los demás. Hay que cultivar cada relación con
la pureza y la definición de cómo son las cosas, quizá haya quien no acepte tu postura
y eso es respetable y a su vez hay que prohibirse en caer en juegos absurdos y en
títeres que cobran vida con la hipocresía.
Si tú tienes problema con una persona en específico pues
arregla esos malos entendidos, cierra ciclos si es que los has dejado abiertos,
no permitas que eso te ate o te obligue alejarte, si tienes asuntos que aclarar
pues convérsalos, es muy fácil ahora comunicarse con las personas pero también
hay que saber que si eres amante de la excusa pues te costara dar el primer
paso para resanar las paredes que has permitido se llenen de humedad.
En ocasiones no hay conflictos que mediar, solo que nuestra
cabeza está llena de marañas y de inventos que no nos permiten entender lo que está
sucediendo y optamos por cerrar puertas, por adjudicarnos algo que nos
pertenece, la tristeza es una opción al igual que la felicidad, hay situaciones
que no se hacen adrede aunque muchos lo perciban así.
No podemos afanarnos en la grosería y a la vez en mandar bendiciones,
debemos de sentarnos a reflexionar y saber porque actuamos así, quizá porque
hemos decidido estar en una burbuja y no podemos en este momento coincidir en
el tiempo de otros.
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