El refugiado.
Las personas huyen de su lugar de
origen porque son obligados y se desplazan para escapar de las bombas que
destruyen su paz y su identidad. Huyen con la esperanza que los dejen llegar a puerto
seguro y su prosperidad de frutos sin mortificarse y sin que haya más muertos
que lamentar.
Las horas pasan provocando hambre
y sed, la incertidumbre se vuelve gigantesca y el camino parece que no tiene
final. La verdad es que todos buscan un refugio de aquello que los amenaza. Así
son los hombres y mujeres que no quieren quedarse esperando la muerte de sus
sueños y de su impulso a seguir adelante.
He sido un refugiado, he sido
rasguñado por las garras de la alevosía y mordido por la ambición de unos
cuantos, he sido un manojo de nervios y un sujeto que ha sido sometido al
engaño, por eso decidí desplazarme a territorio seguro y donde el amor no sería
un factor de chantaje, me costó romper el cascaron que forje con todos los
adjetivos que no eran ciertos, me arme de valor y di el primer paso para salir
de la pobreza espiritual , sacie mi hambre y esta provoco que me uniera a la
revuelta de que podemos hacer la diferencia y tener un mundo mejor. Comí todo
lo que pude, aquel manjar fue exquisito y mi mundo de ideas se volvió un mundo
obeso y ahora intento bajar aquel sobrepeso de historias con ayuda de las
letras.
Mis harapos se convirtieron en
una bandera de optimismo, cambie mi rebeldía por motivos para sonreír y no
darme por vencido, agradezco a todos esos guerreros que dieron cobijo y fuerza,
superamos diferencias, lamentamos perdidas y ahora somos seres que logran vivir
sin complejos y ahora no huimos del pasado simplemente estamos orgullosos de él.
Imagínense ahora todos esos refugiados
que van formando una estela de hermandad, todos esos seres quieren sobrevivir a
la tiranía impuesta por aquellos que no quieren girar la cabeza y contemplar el
sufrimiento, ellos son los obreros que hacen que historias de vida se vuelvan
en un peregrinar arduo pero quizá en algún
tiempo sabremos de historias que nos harán reflexionar.
La vida pone pruebas y eso cambia trayectos que estremecen al más
duro de corazón pero no cabe duda que todo lo que se separa se vuelve a unir,
porque el tiempo es un gran aliado que da alivio y nos abre los ojos para dar
un nuevo respiro. En ocasiones no podemos permanecer en un mismo sitio porque
las condiciones nos obligan a luchar y comprender que somos energía que fluye.
Hoy puedo decir que mi
experiencia me hace pensar que todo es posible y que no se puede ser indiferente
con la vulnerabilidad del mundo porque siempre habrá razones para estar agradecido
y siempre habrá batallas en donde saldremos raspados pero victoriosos y existirán
guerras en dónde debemos permaneces ocultos hasta que la tempestad pase a
segundo término y los momentos de felicidad serán tantos que debemos compartir
para que nuestro eje no se llene de maldad.
Hay quien tiene la dicha de no
haber sido refugiado y que bueno por ellos pero siempre debemos estar
preparados para lo que venga y no quejarse porque la vida no para y por lo
tanto nosotros tampoco debemos de detenernos.
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