La princesa de larga y hermosa cabellera.
Ahí estaba enfurecida en aquel
sofá esperando al hombre que le concede hasta el último deseo y de repente la
puerta rechino y el aroma a flores impregno toda aquella habitación, era el con
la sonrisa de oreja a oreja y con un hambre que no podía gritar porque la
princesa no sabía ni cocinar, ni barrer, ni aspirar, ni acomodar las flores en
un recipiente. Aquella tarde las flores salieron sobrando era un bonito adorno
para aquella oficina decorada en blancos y negros, ella solo quería cuantas
firmas fueran posibles porque las inversiones del negocio estaban esperando y así
fue cada rubrica fue concedida en cada documento sin mayor explicación pues la emoción
estaba puesta en el próximo viaje a Europa que ella planeo con el pretexto del
amor y el sin duda convencido en su filosofía jamás restar siempre sumar.
Un hombre exitoso no podía ir por
la vida en fachas por eso ella lo vestía de las mejores marcas y los colores de
la temporada, se encargaba hasta de la fragancia que utilizaría semana a
semana, hacia todo lo posible para que el príncipe no dejara de ser azul. Ella
a su vez procuraba tener uñas a la perfección con el distintivo de moda y el
cabello teñido como si fuera oro puro, cuidaba su alimentación de la espantosa
grasa animal y bloqueaba de su menú todo aquello que para ella no tenía termino
de caviar y por supuesto no faltaba su soda cero calorías aunque en el plato
hubiera pura lechuga.
Cuando aquella princesa apareció
en el cuento todo era distinto en la vida del príncipe, pero ya ven que el amor
todo lo puede y lo transforma pues aquel hombre ahora era un piloncillo andante
por el exceso de azúcar con la que se conducía por la vida, su manera huraña se
convirtieron en caricias, besos y
sonrisas adolescentes. Ella jamás dejo
de ser princesa solo cambio de reino, de carruaje, de caminos, de plebeyos,
etc.
Ella esa tarde estaba enojada
porque el adelanto del viaje a Nueva York no se realizó a falta de las
poderosas firmas y pues tuvo que aplazarse para otra fecha que no es
conveniente porque aquellos vestidos no podrán ocuparse tendrán que ser abrigos
y pues con todo el dolor de su corazón tendrá que hacer esa inversión que no estaba planeada pero viajes son
compromisos que no se pueden cancelar por ningún motivo y a derrochar la
cartera para no provocar una espantosa neumonía.
El dejo el bolígrafo que
pareciera se fuera derretir de tan caliente que lo dejo de tanto garabato que
dejo en aquellos papeles que tenían mucho valor para el reinado pero el solo
quería lo afectivo es decir besos, caricias, mordidas, juegos de manos,
circunstancias que despeinaran, así ese camaleón no dejaría de ser azul como el
príncipe que algún día inventaron sin saber las terribles consecuencias.
Mientras les cuento esto, quizá
estos tortolos estén en Europa el comiendo toda clase de embutidos en Berlín,
ella comienzo lechuga mientras las cervezas hacen efecto en el apuesto
caballero y la soda cero este causando engaños a los espejos del viejo
continente y así en cada ciudad que visiten será un eterno caos y querrá regresar cuanto antes y dirá: “ Fue
un viaje enriquecedor, magnifico, te lo recomiendo”, y las demás princesas
serán prudentes y contestaran: “Ahora no,
la situación es complicada”.
Y todo estará listo para su
regreso, el peróxido y el rubio castaño que le adornara en su larga y hermosa
cabellera y seguirá siendo indiferente a la cultura del ahorro porque el
príncipe ya huele a próximo rey y ella
espera ser la adorada reina.
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