Mis heridas.


Mis pies y manos están destruidos después de escalar este tramo de la montaña y mis sentimientos están revueltos después de ver la muerte tan cerca.

Mi fragilidad es tan elocuente con el sentido de mi fortaleza, el resonar de esas palabras en algún momento significó el fin y observen que fue solo un punto y aparte. Mi vida continuo encontrando en algún momento el amor que lo conquisto todo y al término de este me despojo de lo que pudo para irse a refugiar aun mundo sombrío, en  esta etapa mis pasos fueron acelerados y ya no encontraba razón de lo que era el día o la noche, de lo que estaba bien o mal y la tormenta fue despiadada hasta que decidí saltar  para salvarme y llegue a la orilla de una isla que pensaba era desierta pero realmente fue todo lo contrario y construí lo que ahora tus ojos pueden ver sin mentirte.

En todo este tiempo he vivido perdidas invaluables y la presión fue tal que tuve que madurar con un estilo poco ortodoxo pero que me ha llenado de gratitud y he sabido detectar cuando se tiene que tomar una decisión firme y certera. He comprendido que los individuos se unen a las luchas que mejor les convengan sin importar las raíces o lo prioritario, esto es válido siempre y cuando la elección te deje sereno y sin cuestionamientos, también he observado como la necedad te lleva a la perseverancia de forma magistral y este hecho engorda el ego de quien lo consigue como un globo,  pero hay que tener presente que este mundo está lleno de alfileres.

Mi tiempo ha sido distinto al tuyo, mis batallas son un especie de juicio sin llegar a la sentencia, mis posturas son tan creíbles como las tuyas y mis inquietudes son intrusas de tu tranquilidad pero no dejare te perturben demasiado solo lo suficiente. Mis cambios son el resultado de lo extraviado que está un país donde no pasa nada, donde te hace feliz lo que consumes y donde no existe la llenadera  porque tristemente todo se concibe con aquello que dicen entre más ganas más quieres poseer.

Mis artimañas son pensadas con la finalidad de estar en paz en este sitio, donde se tiene que buscar constantemente la reflexión y alejar esa lista de quejas condenatorias que parece sobrevivirán por los siglos de los siglos. Mis argumentos no son ficción cuando veo como se desquebraja la congruencia y la ironía aplaude sin cesar. Mis dolores no los conocerás porque estos  están hechos trizas y regados en un jardín plagado de flores y armonizado con la visita de las mariposas. Mis seres queridos son las voces que no permiten que me canse provocado esa locura que me hace crear lo entrañable.

En aquellos días donde mi esqueleto saludaba a la realidad y donde mis músculos reducidos no tenían ya la mínima fuerza para caminar encontré la razón para no dejarme vencer por las horas y por los pensamientos miserables que me rodeaban y pude controlar el infierno que me estaba quemando. Fueron días de guerra y llanto en donde todos los involucrados salimos de las trincheras sin miedo a que nos cayera una bomba nuclear.

Mis muertos son reflexiones constantes que por añadidura me hacen ser diferente, los homenajeo con el hecho de estar con vida, sobre todo a aquellos muertos en vida y que tienen todavía un espacio en mi corazón, esos muertos que tienen excusas al por mayor. Mis vivos son los que no conocen el hartazgo, los que son leales a los principios, los que me cuidan, los que toman riesgos y los que son imbatibles en todo momento.

Mis heridas han sido muchas y han sanado.

 

 

 

 

Comentarios

  1. Toda herida una enseñanza, cada lesión un aprendizaje, eres grande y como tal la vida solo se disfruta a cada instante

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