Restar y dividir.
Cuando abras la
boca hazlo con la certeza de los hechos, no te creas todos tus cuentos y no trates
de ser fiel a la alevosía cuando puedes perder.
No me gusta causar
desencanto a nadie, no tengo por qué hacerlo simplemente cada quien tiene el
poder de elección y la dicha de sentirse como mejor le convenga. La decepción
es una opción cuando quizá algo no encaja o cuando no podemos tener el control
de situaciones que quisiéramos fueran diferentes pero las posibilidades son
nulas y es cuando llega ese sentimiento de desilusión.
En ocasiones actuó
de forma impulsiva y arrogante pero antes de esta acción dejo en claro muchas
cosas, me agrada ser directo y evito ser de memoria corta porque esto es algo
que nos puede hacer claudicar sin saber. Cada decisión es responsabilidad de
quien la toma y sus razones son válidas cuando el hartazgo, la incomodidad, la incomprensión
hacen un ambiente hostil y ambiguo.
No trates de hilar
las respuestas que te dan con lo que has vivido, puede ser peligroso, puede que
eso determine un exposición a la ingenuidad, puede que lo que no tiene ni un rasguño
de manera repentina se rompa, no busques un triunfo rotundo cuando han existido
batallas que no se superaron.
No hay conflictos
que perseguir pero si hay actitudes que cambiar, no hay barreras que derribar
pero si tener en cuenta los limites, no hay rencor que asustar pero si cortesía
que multiplicar. Estamos obligados a ser felices, evitando a toda costa la
ingratitud en nuestro ser reconociendo la dignidad y el amor propio.
Hay ciclos que se
cierran totalmente y otros van tomando forma para encontrar la felicidad, las
oportunidades llegan con un esplendor maravilloso y debemos estar atentos de
nuestra intuición para sentir la calidez y la sensatez para sostener nuestra
historia sin temor a los calificativos, juicios y pensamientos negativos.
¿Qué es lo que
pretendes? ¿Qué es lo que quieres? ¿Qué es lo que te mueve?, son cuestionamientos
que van al aire sin encontrar respuesta, no puedo evitar que esto suceda cuando
alguien se aferra a lo imposible, cuando alguien está fuera de sus cabales por
algo que está enterrado en aquello que se llama pasado, no tolero alguien
quiera acomodar todo a su manera para tener un beneficio y quererse salirse con
la suya. Reitero a mí no me ofende la mala educación de las personas, me
advierte que debo evitarlas o me indica cómo tratarlas. A veces no es necesario
aclarar porque todo está dicho.
Ya basta de
enredarnos en madejas de situaciones inconclusas que nos llevan a repetir
caminos sinuosos, ya basta de estar en un juego de dimes y diretes, ya basta de
complicarnos, de involucrarnos en episodios dolorosos. No pidas lo que no estás
dando, se protagonista en vez de ser víctima, no llores cuando tú eres el único
y absoluto responsable de lo que te está
pasando.
Hace un año comencé
a escribir en este espacio y sigo observando un país en llamas, un país donde
el miedo nos está alcanzando, donde no descubro eso que nos está paralizando,
observo un país dividido y presupuestado para que algún día se ponga de
rodillas pero también creo que la esperanza de los buenos está intacta y algún día
despertara con la fuerza desbordada y no habrá quien la detenga. Me entristece
saber que las personas pierdan el rumbo y no quieran sumar solo se dedican a
restar y dividir por lo tanto no sabemos cuál será el resultado. No quiero
claudicar y tampoco quiero caer en la tenebrosa estadística de la terrible decepción cuando hay muchas cosas por
vivir.
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