Debo hacerlo...


Aquella botella quedo  vacía entre el canto de  alguien que con mucho sentimiento y poca afinación repetía: “Amor eterno e inolvidable”.

Este domingo será imborrable en la escena musical de México porque ha dejado de existir físicamente Alberto Aguilera Valadez, este mes de agosto en su día veintiocho se dio la impactante noticia que cambio el guion y la dinámica de un país maltratado por la realidad sombría.

Juan Gabriel un ser humano que lucho incansablemente para romper todas las barreras para lograr lo que a mi parecer será difícil de alcanzar, extraordinario letrista, compositor e interprete que nos inspiró a cantar en todos los estados de ánimo y nos condujo a creer que todo es posible.

Un gran hombre en toda la extensión de la palabra y que se mezcló en todas las esferas sociales haciendo estallar de júbilo hasta a la persona más acartonada y sofisticada. Un hombre que se plantaba en el escenario sin importar el qué dirán y  el mira que como se ve.  En un país machista y homofobo es idolatrado un ser que con talento y creatividad hace aflorar aquello que para muchos ojos no es correcto o no es normal. Fue un ser con la valentía de afrontar al mundo y nos confirmó que lo que se ve no se juzga.

Mi infinidad de noches bohemias, de noches de show como les llamo son el espacio perfecto para personificar a  Juan Gabriel y homenajearlo de cierta forma, esas noches que han sucedido en Cuernavaca, Acapulco, Vallarta, Ciudad de México y algunos otros lugares.  Déjame vivir, no discutamos, te lo pido por favor, querida, abrázame muy fuerte, pero que necesidad, siempre en mi mente, se me olvido otra vez, si quieres, yo no sé qué me paso, son algunas de las canciones que he desafinado con el corazón y aprendido por circunstancias de la vida.

Todos nos sabemos alguna letra escrita por Juan Gabriel no importando el extracto social al que se pertenezca, todos admiramos lo realizado por este artista que triunfo en todos los escenarios y se catapulto como el máximo compositor con mil ochocientas canciones registradas, se presentó en Bellas Artes provocando diversas opiniones dejando constancia de un espectáculo irrepetible. Un talentoso que no se olvidó de sus raíces y que estaba al pendiente de su público, así era Juan Gabriel.  

Reitero la vida hay que vivirla intensamente es una y es efímera, debemos crear cosas que den felicidad a los demás, compartir nuestro tiempo con personas que tengan aquello que nos impulse, parte de nuestra misión es hacer las cosas diferente para sentir esa satisfacción plena. Comprendamos que hoy estamos aquí y mañana es posible que desaparezcamos, revisemos nuestra bitácora y hagamos realidad nuestros sueños.

Construyamos mundos donde nosotros seamos divos, donde la vida sea serena y nos ocupemos de lo valioso, que si hay cosas que nos ponen mal pues tómenos la iniciativa de desecharlas sin miedo, busquemos la forma de siempre estar con los nuestros, de expresarle lo que sentimos, no seamos complicados haciendo bolas de nieve innecesarias cuando podemos vivir en una eterna primavera.

Agradezcamos con un aplauso infinito al hombre que no se detuvo por ningún motivo, que alzo la voz para entonar lo que nacía de sus entrañas, los legados son para replicarse y tomarlos de ejemplo y romper con absurdos egos. Hay historias que terminan cuando alguien deja de respirar pero muchas continúan porque hay razones inamovibles que están cargadas de gloria y por eso te los invito a que busquen en su esencia y le devuelvan al mundo mucho de lo que portan en su interior, esas bondades que son únicas y extraordinarias.

Mientras me quedo con esa canción de Juan Gabriel que decía: “Debo hacerlo… todo con amor”.

 

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