Ir al contenido principal

No le carguemos la mano.


Hay personas que por sí solas desaparecen del mapa, hay individuos que no tienen brújula y deciden volverse ermitaños, hay quien trasciende con sus acciones y se perpetúa en la historia.
La mayor parte del tiempo pensamos en hacer las cosas mejor que otros pero creo debemos hacerlas diferentes, desarrollar las condiciones en donde nadie nos detenga. Los seres humanos deben tener en cuenta las magníficas oportunidades que hay en el camino, no podemos alejarnos de la gente y tampoco podemos descomponer la calidad de nuestras relaciones, es en ese punto donde debe surgir la capacidad de discernir y encontrar el equilibrio.
En ocasiones las barreras se forman por suposiciones, introspecciones inconclusas, obsesiones que deben de caducar, por la recurrente doble moral, por sufrimiento añejo, por buscar lo que en verdad tenemos y no nos damos cuenta. Esos muros asfixian irremediablemente las buenas intenciones, ponen entre dicho la lealtad, apuñalan sin previo aviso, comienza esa comezón de la duda, sepulta lo grato y empuja a tomar decisiones escalofriantes.  Hay que tener los pies sobre la tierra, hay que liberarnos de las malas acciones de los demás y aprender de ellas, que la cortesía sea un aliado, que la prudencia sea el alma y que las conclusiones estén impregnadas de sensatez.
Hay quien cree en Dios y piensa en la venganza, se pudre en veneno, se enajena de rencor, guarda conceptos con falta de claridad, pero el problema no está en sus creencias, está en cómo ha vivido, en que decisiones ha tomado, en lo que consume, en lo que desea controlar y no puede. La Fe es importante pero no podemos cargarle la mano, no le pidamos a Dios lo que depende de nuestro accionar. Al final cada quien siente lo que quiere y en la cantidad que necesita.
Hay quien presume la falta de sentido común y se regocijan en su dicho de portentosa inteligencia cuando ya han desatado batallas que no deberían estar en ningún escenario, cuando las heridas profundas más catastróficas han sido ejecutadas por su nula razón, cuando lo inevitable llega y la historia da un giro repentino.
Esmerémonos por ser atletas mentales, tener en orden nuestras emociones y no resguardarnos en el papel del indefenso y sometido. Si vamos por una victoria que sea de forma legítima afrontando los posibles panoramas de pérdida y ganancia. Comportémonos con sinceridad, determinemos los límites y tengamos en claro que estos pueden ser derribados  para ir más allá. Hay ciertas actitudes que pueden ser juzgadas sin tener conocimiento de su concepción, quizá debemos explorar más nuestros ser, debemos tener en cuenta los antecedentes y no ser castigados por la memoria corta. Busca la dirección de tu andar, encuentra esa brújula y en aquel mapa halla tu misión, solo así dejaras de sentirte incómodo.
En estos tiempos de descomposición debemos buscar alternativas para no entorpecer nuestro sentido de felicidad, para no increpar nuestros buenos momentos con cosas del pasado, para sonreír sin tener miedo al qué dirán, que si decidimos guardar silencio este nos de satisfacción, si queremos expresar algo que sea con plena certeza de los acontecimientos. No te irrites por cuestiones que no tiene nada que ver contigo, no te expongas a las ofensas, no crees un mundo de guerras, no quieras llamar la atención siendo el desprotegido de cada historia.
Que tus motivaciones no cambien, que tus planes sean extraordinarios, que tu compromiso empiece en cada despertar, que nada te haga esconderte cuando tú sabes que no hay manchas en tu vestimenta y afronta tu singular presencia con humildad y que el apego no te haga trizas.
Obsérvate y Fíjate en donde te encuentras.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Un futuro inmediato.

  Insertas de nuevo ese chip que te mueve en todos los escenarios posibles, recolectas evidencias, intentas sacudir la órbita de cada situación para tener la ventaja de ganar, sabes que tienes todos los elementos que comprometen la estabilidad, te sientes orondo al saber que no hay escapatoria, que tienes la gran oportunidad de ejecutar una sentencia que vienes pensando desde hace mucho tiempo. No conoces la fatiga, la evitas, porque sabes que no puedes dudar ante lo que es una resolución satisfactoria, es la cumbre que has buscado en todos los contextos de una situación que te dejo herido y malhumorado, no hay trampas que ya te puedan dañar, es ahora o nunca. No quieres perder, quieres alzar los brazos y liberarte de aquellas sensaciones desastrosas que rompieron la veracidad de cada acción, recopilaste con sutileza todas esas palabras que se repitieron hasta cubrir tus pensamientos, no te asfixiaste, resultaste experto en resolver la ecuación y respiraste ante lo que parecía un z...

Ejercer compasión.

  Pues no se cumple la máxima de puertas abiertas y oídos atentos, eso es una farsa del tamaño del universo, es una gran incongruencia que ronda los minutos de la espera que dedico a alguien que al final no me atenderá, sus ocupaciones y percepciones no le permite otorgarme cinco minutos para saludar y expresar lo que viene en camino, al final no dejas el porcentaje que otros generan, eres parte de una planilla que debe dedicarse a sumar y reflejar resultados, no hay un interés en saber que es lo que te traes entre manos, no tienes pedestal en este santuario, hecho a la medida para todos aquellos que ponen alfombras y dicen frases rimbombantes. Es la cruel realidad de una metodología que resulta ser mecánica y matemática, aquí no hay reconocimiento y a pesar de los esfuerzos no voltean a verte, prefieren involucrar a los que llevan menos tiempo en el proceso, les dan de esas mieles para que se empalaguen y puedan ser manipulables, es un circulo que es amplio y repetitivo, es una ...

Dos mil veintiséis.

  Dos mil veintiséis. Veo en tus ojos que para este año necesitas darte cuenta de todos esos pasos mal dados y que por orgullo no observas, quieres dejar de ser el protagonista de historias que no tienen sentido, de romper la burbuja que te mantiene lejos de la realidad, de saber que es pasar un tiempo de calidad y verdadero descanso, quieres cumplir con eso y más, pero no tienes idea de cómo empezar a arreglar el desorden que por años te mantiene en un embotellamiento de pensamientos rutinarios y peleas repetitivas. Es cuestión de querer, de administrar, de gestionar, de proponer una manera distinta de apreciar el tiempo, es momento de generar instantes de comprensión, de satisfacción, de reflexión, de amor. Todo eso que te cansa, ponle de repente pausa y escucha lo que el viento te quiere decir, no pierdas la concentración, no quieras escapar de lo que evitas diariamente, en verdad ponte a crear cosas en una paz extrema, date cinco minutos para entender que todo es pasajero, qu...