Quisiera salir corriendo.

Alguna vez has pronunciado el típico  quisiera salir corriendo. He de confesar que yo lo he pensado más de una vez al encontrarme en situaciones complejas, en cuestiones confusas y en inevitables debates de vida.
Hace poco me preguntaron por qué corría y que sentía, quizá corro porque soy un loco y un atrevido, es una búsqueda constante con el esfuerzo, es romper limites, comprender que no hay imposibles, es un sentimiento de libertad, de escapatoria momentánea del  mundo que se está descomponiendo, huir del egoísmo que se fecunda en cada ser vulnerable y que es seducido para pisotear a otros.
Correr me ha dado la oportunidad de conocerme y saber que tanto llevo en mi interior, Correr desmenuza la palabra competencia sin que ataña a otros, ahí solo estas marcando pasos para conocer el tiempo que tardas en avanzar en una distancia específica  y descubrir la estrategia. En ocasiones las piernas se vuelven pesadas y el cansancio llega sin pedir permiso pero la mente es más fuerte y todo aquello que  procesa es para seguir sin dudas y sin temores, el sudor va cayendo sin concesiones, la respiración alcanza su máximo cuando los kilómetros se van acumulando con la maravillosa finalidad de llegar a la meta.
Corro por causas inexplicables pero que son necesarias, corro para no quedarme atrapado en pensamientos obscuros y acciones ambiguas, corro por convicción, corro para desintoxicarme, no me detengo aunque los escenarios no sean favorables, aunque los juicios sean baches, no me desespero porque sé que llegare en el momento indicado y preciso. Corre cuando quieras despejar tu alma, no sabotees tu deseo, corre para encontrar esos fragmentos que se han alejado de ti por circunstancias inverosímiles, corre para que el cuerpo reaccione y no muera en la tediosa inactividad.
Busca esa llave que te libere de las catástrofes de tu vida, comprende que todo tiene una solución, no te quedes ahí muriendo entre vicios y escombros de pasado inconforme, no vivas con eso que te hace sentir coraje e incertidumbre. No te ocupes de los defectos que todo ser humano tiene observa las virtudes y aprovéchalas para tener un entorno mejor. Conoce tus límites, tus debilidades, construye con tus fortalezas y mantente de pie ante esas batallas llenas de desconocimiento y perturbaciones. No pongas pretextos, no te inventes excusas, resuelve de manera práctica y  toma el control de lo que te corresponde.
Alguna vez esquive las mordidas de la tristeza, me escondí de la depresión, sobreviví a la devaluación de una vida con matices rosas que se deslavaron con hechos irrefutables, supe trascender ante el espantoso ruido de la muchedumbre imaginaria que protestaba en mi mente, que incendiaba esas aldeas donde las ilusiones persistían entre algodones de nobleza pero al despertar encuentras una niebla, un viento congelante y una libreta donde tu tendrás que escribir lo que sigue calculando los riesgos y los aciertos.  Si he salido corriendo de lo que me disgusta, de esos hombres que anhelan la guerra como método de desarrollo y bienestar, sigo corriendo para no ser alcanzado por la soberbia, arrogancia y la pobreza espiritual. Esas trifulcas que de vez  en cuando creo en mi mente se serenan con prudencia y me ponen en los zapatos de otros encontrando infiernos indescriptibles y decido regresar a mi gloria.
Hoy quisiera salir corriendo y regresar al punto donde comencé para darme cuenta de cuanto he cambiado a lo largo de los años y cuantas personas han quedado en la ruta. Hoy correré para ser libre y recobrar energía para lo que viene.
No todo está en estado de putrefacción  cuando sabes que hay un camino para correr y perseguir una meta. Hay algunos que prenden veladoras para que su Fe los mueva cuando todo está en una mente decidida y unos pies que estén de acuerdo con ese ideal.


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